Fue cárcel lo que alimentó mi desazón cuando emigraron tus sentimientos como golondrinas dejándome helado en aquella calle.
Presencié mi propia derrota y aún y así quise regalarte una sonrisa.
Presencié mi propia derrota y aún y así quise regalarte una sonrisa.
Fuí territorio devastado, asolado, derruido, donde se quebró lo que quedaba de mi corazón teniendo que utilizar todos los resortes posibles para que mi ternura quedara intacta entre tanto desaliento…
Dejaste restos imposibles de curar y tuve que arrancármelos como si de una camisa ardiendo se tratara..…Obligado por las circunstancias, sin pensar, sin querer…
Queriéndote.