lunes, 2 de noviembre de 2015

Después de una cura de soledad, desconcierto, desgarro y sufrimiento. Después de una prescripción de no beberte, no fumarte, no olerte, no sentirte y olvidar tu sonrisa. Después de regodearme en mi penumbra, en ese desierto, en ese camino oscuro y siniestro. Después de añorar tu cuerpo, tus medios te quiero.
Después de haber andado descalzo por esa senda del tiempo. De haber dejado tirados, en la cuneta, los sentimientos. De haber buscado las farolas en ese bulevar sombrío de los sueños. De haber pasado sed, de tus besos, recorriendo ese paseo. De haber pasado frío, sin tus abrazos, en esa travesía del miedo. De haber susurrado tu nombre en esa avenida de la nostalgia y de haber necesitado tu mano para tirar de la mía en esa vía de la melancolía....
Después de recorrer solo eso. He llegado a la meta, al final de la calzada, donde me espera una nueva vida sin tus recuerdos, sin tus miradas. Y voy a ponerme a ello sin perder tiempo, porque la voy a vivir sin arrepentimiento, sin pena ni penitencia, sin abatimiento, sin aflicción y sin pesadumbre, porque así me lo merezco.

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...