
Un hombre pobre y atractivo que se cuide y domine el arte de la seducción, podrá tener cierto éxito con las mujeres, no lo dudo, irá a una discoteca y si la cosa pinta bien, después de todo el ritual de acercarse, seducir, convencer, etcétera, tendrá más o menos posibilidades de acabar ligando con alguna tía buena. Ahora bien, si ese mismo hombre, o más feo incluso, llega al club de moda en un Ferrari y lo aparca en la puerta, antes de acabarse la primera copa ya tendrá a sus pies a la misma tía buena que el otro hombre, el guapo sin pasta, el que tuvo que machacarse durante horas en un gimnasio ¿Y entonces, qué? ¿Quién tiene realmente el poder? Lo más curioso de todo es que el resto de las mujeres, las que van de dignas, en el fondo envidian a las putas vocacionales, no hay más que ver el éxito que tienen las revistas del corazón, que no son más que catálogos de putas vocacionales cuyo único mérito es el de haber conseguido enganchar al millonario de turno y verás a esas otras dignas mujeres en la peluquería, en la consulta del dentista o en la sala de espera del veterinario, ojeando esas revistas con los ojos como platos, muertas de envidia en secreto. ¿Y qué decir de los cuentos de hadas? Eso sí que es mitificar a las putas, pregunta a cualquier mujer que conozcas cuántas veces ha visto Pretty Woman y te darás cuenta de lo que hablo, por cierto, ¿Recordais una Proposición Indecente? Incómoda peli para muchas, ¿No creeis? Y alguien me preguntará ¿Y el amor?, ¿Dónde queda el amor? y yo le contesto ¿Estás de guasa? El amor se mide en quilates, no me seas ingenuo, por el amor de Dios....