viernes, 19 de julio de 2013



Imagina que nada más verte me enamoro perdidamente de ti, del reflejo que proyectas en el espejo de mi alma, de tus ojos, de tú aliento, de tú risa o de lo que fuera que tuvieras distinto al resto. Imagina que, víctima de ese embrujo, accedes a tomarte un café conmigo y,, ¿Porque no? a contemplar una puesta de sol (aunque sólo fuera por la incertidumbre de mi tibieza). Que consigo descifrar y decirte lo que necesitas oír y manejar los tiempos según tú prisa, que esa primera cita se convierte en una segunda, y la segunda en una quinta (en proporción directa al aumento de intensidad de nuestros ritmos cardiacos). Imagina que, tras los citados trámites, consigo que tú también te enamores de mí (aunque a un ritmo más lento), y que al fin compartimos sentimientos mutuos, que de un futuro convertible pasamos a un presente perpetuo, que acabamos viviendo juntos, compartiendo ganas y champú, y que con el tiempo llegamos a tener tantos nietos como nuestros respectivos hijos quieran tener. Con esto sólo pretendo hacerte entender que la incertidumbre y el azar pueden hacernos cambiar de vida en cualquier momento y que siempre hay que estar alerta,(incluso en sueños) Aunque sea a base de inyecciones de "Farlopa" en cada ojo. 
¡¡¡Como metáfora, claro!!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...