Que se mueran los ateos del amor, las mujeres sin ojeras, que se pudran las almas sin conciencia, las miradas antivaho, los recibos sin poesías en el dorso, que revienten los corazones coagulados, las charlas sobre el clima,
los bostezos sin resaca, los ojos que no quieren
ni pueden ni saben hablar.
Yo quiero lo mismo pero más suave, poder besarte con los ojos cerrados y arrancarte una sonrisa con los ojos abiertos. Sólo quiero querer quererte, creer que tú vida es mi vida invertida, que tú sol sea mi sal, que “sea” sea mar en inglés y que tus ingles sean mías, quisiera no dejar de bailar con las mariposas de tú estómago el vals de los enamorados, vivir de tus legañas, matarte a besos para autopsiar tú alma, que mi ser se convierta en tú estar, y que el recibo de la luz que emitamos al rozarse nuestros cuerpos,
lo pague el ministro Montoro.
Yo quiero lo mismo pero más suave, poder besarte con los ojos cerrados y arrancarte una sonrisa con los ojos abiertos. Sólo quiero querer quererte, creer que tú vida es mi vida invertida, que tú sol sea mi sal, que “sea” sea mar en inglés y que tus ingles sean mías, quisiera no dejar de bailar con las mariposas de tú estómago el vals de los enamorados, vivir de tus legañas, matarte a besos para autopsiar tú alma, que mi ser se convierta en tú estar, y que el recibo de la luz que emitamos al rozarse nuestros cuerpos,
lo pague el ministro Montoro.

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