jueves, 12 de diciembre de 2013

Algunas personas no saben o no pueden o no quieren estar solas porque en el fondo se sienten mitad de algo, como pieza inseparable de un conjunto, aunque esa mitad parezca no encajar del todo y entre ambas piezas se perciba cierta holgura y los demás también lo noten e incluso ellas también lo noten y disimulen porque es prioridad para ellas pasear con alguien aunque sea en silencio, sentir otra presencia, la paz de compartir la misma cama y duerman de espaldas al otro pero tranquilas porque el colchón y sus sueños estarán compensados, sin partes vacías, tranquilas porque al menos ambos saben que hay algo en común, la mutua comprensión de saberse afines en su miedo a la soledad, y con tal de evitar ese extremo vivirán con el miedo enquistado en sus huesos, quizá por eso no dejan huecos ni párrafos en sus vidas, sólo comas, porque igual que en este texto, después de los dos puntos sólo ansían un único punto: 
el punto y final.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Me siento como un viajero que espera en el andén equivocado a que llegue un tren que no me corresponde, sentado en el andén, sintiéndome culpable, además, por estar fumando justo debajo de un cartel de PROHIBIDO FUMAR. Entiendo que no se permita fumar en un andén, lo que no entiendo es a mí, y a la vista queda que contigo he vuelto a incumplir las normas ¿Cuántas veces me has perdonado? ¿Cuántas veces seguirás perdonándome? ¿Cuál es tu límite? ¿Cuál es el mío? ¿Cuántas veces he asumido, penitente, tus venganzas? Pero ¿Acaso alguien ajeno a ti o a mí tiene derecho a juzgarnos sin conocer los detalles? ¿Qué pesa más, un kilo de cebada o un kilo de lo nuestro?
Divide tu cabeza en tantas celdas como quieras y llénalas por categorías: Tus miedos en una celda, el amor en otra, la empatía en otra, el egoísmo en otra y así sucesivamente hasta completar lo que crees que eres, tu esencia, tu experiencia, o como quieras llamarlo. Asocia, además, cada celda a personas o grupos de personas: Tus amigos en la celda de la amistad, tu pareja y tu familia en la celda del amor, los partidos políticos contrarios a tu ideología en la celda del odio, etc. Ahora cubre las paredes de cada celda con material aislante para que el frío o el ruido no puedan pasar de una celda a otra. También puedes reforzar cada muro con cuchillas, como en la frontera de Melilla. Conviene procurar que el matón de tu clase de la celda de los miedos no se cuele en la celda del perdón, (por ejemplo) y si consigue saltar, que se desangre ç
y muera en el intento.
Por último, asegúrate de forrar bien cada celda, 
sobre todo las del amor y la empatía, antes de abrir cualquier periódico, o de encender la tele, después sal a la calle y observa plácidamente el mundo que te rodea, para evitar sentirte implicado en otras vidas, usa tu sistema de celdas metiendo a cada cual en la celda que te convenga y cierra con llave. Observa a ese sin techo tirado en el suelo, pidiendo migajas muerto de frío, y arrástralo a tu celda del SPAM. ¡Descuida! si intenta saltar a la celda de la conciencia habrá cuchillas esperándole.
Lo bueno de este sistema, entre otras muchas ventajas, es que podrás seguir votando sin remordimientos al partido que está ayudando a incrementar la pobreza en España mientras favorece al poderoso que no eres 
pero que ansías ser.

martes, 3 de diciembre de 2013


Ahora que empecé el día
volviendo a tú mirada
y me encontraste bien
y yo te encontré más linda,
ahora que por fin
esta bastante claro
donde estas
y donde estoy,
se por vez primera
que tendré fuerzas
para construir contigo
una amistad, tan profunda,
que del vecino
territorio del amor
(ese desesperado)
empezarán a mirarnos
con envidia
y acabaran organizando
excursiones
para venir a preguntarnos
cómo lo hicimos.

Antes de rehacer tú vida pregúntate si alguna vez tú vida estuvo hecha, si llegaste a conformarte con lo puesto, si llegaste a decir, aquí me planto. Por aquel entonces pensabas que sí, que esa persona era tú mundo y que el resto de los mundos no existían. Todos se casan convencidos de saber que el futuro será un eterno presente, una eterna suma de planes y adornos girando en torno a un mismo epicentro y todos tus pensamientos, tus ilusiones, gravitan en torno a esa persona. Pero el tiempo a veces, pasa a destiempo y, en esos casos, cuando la rutina pesa menos que el amor, sale a flote y mancha el mar de los buenos propósitos,
la paz salta de vocal 
y se convierte en pez intoxicado.
Tú paz se convirtió en ese pez, y te dejaste llevar por la marea hasta acabar muriendo mordiendo el anzuelo que te lanzó su abogado. Los corales y el tesoro, para la parte contraria. Para ti, la orilla donde rompen las olas y el adiós.
Después de aquello, de surcar todos sus mares para acabar como un náufrago en tierra de nadie, nada más salir del despacho (o despecho) de su abogado y cerrar la puerta, notas que se cortó el hilo que te unía a su caña de pescar y que las heridas en el paladar se curaran pronto gracias al poder cicatrizante de la saliva, pero olvidaste que los mares se evaporan, se condensan, llegará la lluvia y encontrarás su rostro en la forma de alguna nube. Por eso te aconsejo que evites mirar al cielo y que por ahora lleves siempre contigo un paraguas.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Fue casual, como todo, la radio emitió el tema apropiado en el momento preciso y entonces dí un respingo, fue, sin duda, la reacción de quien se ve sorprendido por un estímulo ya olvidado cuyo recuerdo emite imágenes y vivencias que en muchos casos creíamos olvidadas. Los de mi generación y anteriores a ella, tenemos una o varias canciones que iniciaron sin querer lo que ahora somos, canciones cuyo rastro perdimos y sólo el azar encontró o se perdieron (como lágrimas en la lluvia). Antes escuchabas el tema en un garito y ahí quedaba, tarareada en tó recuerdo, pero no siempre era facil conseguir su título o intérprete y buscarlo en la tienda o en las cintas TDK de un amigo. Esto mismo, en las próximas generaciones, ya no pasará, ahora el acceso a cualquier canción es inmediato, incluso tarareándola al micro del ordenador, la web de turno te chiva nombre e intérprete. Ahora (Por desgracia) el azar ya no será tan sorprendente y todos esos recuerdos pasaran a ser simples megas archivados en carpetas...

sábado, 30 de noviembre de 2013


Abro la llave de la ducha, es importante buscar la temperatura exacta, la presión exacta, el monótono sonido de las gotas, es importante sentir hormigas bailando claqué sobre mi cabeza y las gotas jugando a arrastrar mi culpa a lo largo de mi mismo cuerpo, de la cabeza a las plantas de los pies, pasando por los labios, las amígdalas, la tráquea, el embalse de mi ombligo, los muslos 
y los tobillos.
Bajo la vista, el agua que engulle el desagüe parece igual de limpia y cristalina, casi había olvidado que la culpa no destiñe, la culpa es incolora, inodora y amarga.

Nunca me perdonaré el haberte perdido.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Le das cuerda al reloj pensando que el tiempo lo cambia todo: Asienta cabezas, frena las ansias, cierra los bares. Si lo quisieras mañana, mañana sería siempre, pero siempre es la muerte en vida, y la vida son dos días, con sus noches. Quizá por eso buscas esa aguja capaz de explotar mi burbuja sin hacer ruido, mi burbuja con vistas, (según el día) Reforzada, en cualquier caso, a la altura del corazón por si me tienta el parasiempre. Chaleco antibalas contra un cupido disfrazado de desidia. Ojalá la ciencia consiga clonar a Cupido. Imposible decir tanto en tan poco espacio.

domingo, 24 de noviembre de 2013



Con el invento del teléfono, Graham Bell inventó la tentación de poder tenerte aquí y ahora cada vez que el instinto lo nubla todo, en cualquier momento, en cualquier situación. Agarro el móvil, acaricio el teclado. El 1 y el 3 son tus ojos. El 4 y el 6, tus pezones. Acerco el 8 a mi boca: lo beso y levanto con la uña el asterisco de tú zapato izquierdo, mientras mantengo intacta la almohadilla por si nos da por usarla, empiezo a marcar tú secuencia pulsando tú pezón derecho, luego tú frente y otra vez tú pezón derecho, 6, 2, 6,… pero mis dedos no saben guardar un secreto y al final, siempre acaban pulsando el 0..

sábado, 23 de noviembre de 2013

No me cabe la menor duda de que las arrugas en el rostro de un anciano no son más que costuras en el reverso de su alma, quizá por eso, cuando veo reflejado el brillo de la esperanza en la mirada perdida de alguno, no puedo evitar pensar que es la viva imagen del abismo que me queda por vivir: La experiencia, el olvido, la estampa del amor desmesurado, ese dolor solo mitigado por la anestesia de la resignación, esa tierna mirada de quien se encuentra de vuelta de todo, o ese último intento por dejar su mundo (que es su familia), atado y bien atado con la cordura de saber que posiblemente detrás del próximo GAME OVER, ya no habrá un INSERT COIN. Por eso es importante para mi no olvidar "Jamás", que detrás de ese anciano, dentro de cualquier anciano, una vez, hubo un niño. Hay un dicho que dice que los niños y los borrachos nunca mienten, pero pensándolo friamente puede que eso se deba a que no son conscientes del paso del tiempo, quizá por eso pasen por encima de él con la misma frialdad que un sicario pasa por encima de un cadáver.

viernes, 22 de noviembre de 2013


Algunas personas aprovechan cualquier situación para desahogarse y saltan de los típicos temas livianos (normalmente el tiempo) a otros más personales y de ahí, hasta llevar la conversación a su propio terreno. Un ejemplo: - Por fin salió el sol, con lo que le gustaba el calor a mi pobre Mariano, que en paz descanse… – me dijo el otro día una vecina de avanzada edad en el ascensor. Así, sin más, de este mismo modo cualquier tema puede llevarse de lo genérico a lo personal para ahondar después en ello tanto como dure el momento. Si la señora del ejemplo asocia el sol de aquel día con su difunto Mariano (si hiciese frío lo asociaría igua) lo hace porque en ese preciso instante necesita hablar de él, de lo sola que se siente, valiéndose de la oportunidad del momento.
Esto me hace creer en el peso relativo de las palabras, de hecho algunas palabras pesan mucho más que otras, y pudiera ser que las palabras que más te pesan a ti puede que no le pesen nada al resto. Por ejemplo, la palabra “soledad” para aquella señora, seguramente pesaba mucho más que un muerto, mientras que para mí, apenas me supusieron un par de gramos.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Tienes sueño pero no quieres dormir, no te puedes dormir ¡Ahora no!. Me lo dicen tus párpados, tus párpados luchando en contra de su propia voluntad…unos párpados que ahora pesan mucho más que tú…mucho más que el mundo que los rodea…como si las pestañas que los adornan fueran de plomo…o polos opuestos a las pestañitas de abajo, y te debates entre dos mundos, en esa estrecha línea que te hace ser sin estar. Ahora intentas espabilarte, y pones la radio para que sea ella quien te mantenga alerta, me hace gracia verte despertar a intervalos pequeños y reaccionar así, disimulando que nunca llegaste a dormirte, como si no quisieras que nadie te viera dormir aunque sepas que nadie te está mirando, ni siquiera yo, que te miro sin que tú sepas que te miro. Pero el sueño vence al fin, sin remedio, te duermes y entonces te veo tan plácida que me contagias, ahora yo también tengo ganas de dormir, o al menos de soñar lo mismo que tú. Así que me acoplo a tú lado, cierro los ojos y convierto mis manos extendidas en almohada, como rezándome la mejilla derecha y me duermo a la de tres...Nota: Este relató jamás sucedió, lo soñó ella, yo sólo me metí en su sueño para transcribirlo.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Me gusta leer por las mañanas y de vez en cuando escribir alguna que otra chorrada en las noches de insomnio. Lo hago porque no me puedo creer que la vida sólo consista en eso: en "PASAR" las mañanas, las tardes y las noches, comida, desayuno y cena, inviernos y veranos insultando a Montoro. Lo hago porque estoy seguro de que hay algo mucho más profundo detrás de todo eso. Detrás del edredón de tu cama, detrás de tu propio páncreas. (Pasión por lo inmaterial) me gusta llamarlo. Busco palabras en el fondo de mi alma para no parecerme a todos esos gilipollas con masters en administración y dirección de empresas, economistas que no aciertan una pero se lo llevan muerto, los que invierten ingentes cantidades de dinero en productos tóxicos, los que sólo se dedican a mover el dinero para convertirlo en más dinero sin importarles cómo, ni a cambio de cuántos despidos o de cuántas reducciones del sueldo de otros, los que aumentan sus beneficios a base de abrir con forceps la brecha salarial, los que menosprecian al que fabrica los productos que ellos venden aun sin saber lo que venden. Hay que aprender a sentir desprecio por esos cortes de pelo de cien euros, esos Rolex de oro y esas corbatas de seda. Por eso me fijo en ellos, para hacer todo lo contrario, por eso estoy escribiendo esto, para no ser nunca ni querer ser nunca como ellos y porque mientras lo hago, trato de crecer por dentro. Por cierto: Ser HONRADO, CRECER como persona y COMPARTIR. Tres palabras en desuso.

martes, 12 de noviembre de 2013

Créeme, lo he intentado y no puedo, tus silencios me producen ansiedad, y también que me mires a los labios cuando te hablo, y que luego tú me hables y yo te mire a los ojos y después tú a mí, y yo a ti, como jugando los dos al tenis, y pensar en el futuro, pensar que mi futuro será la mitad del tuyo, pensar en caricias con vistas al interior de tu mundo, y esas noches de insomnio cuando mi cabeza se convierte en una hoja de Excel con su celda del Debe, con su Haber de dónde lo saco, con su Saldo negativo y su mañana dios dirá, y los versos que me quedan por escribirte, y esos cientos de relatos pendientes de inventarme para por ejemplo, viajar contigo a Detroit y besarte sin lengua en una fábrica de automóviles vacía.
Todo eso me produce ansiedad,
y cuando tengo ansiedad, fumo.

lunes, 11 de noviembre de 2013


Escocía la herida
de la fría puñalada
que todo lo rompió,
Decirle que la amaba
fue su primer error,
un cheque al portador
que en su cuenta restaba,
un falso recibo
que no tenía cabida
entre dos que se amaban.
Emotiva carta de despedida de Joaquín Sabina a Chavela Vargas.

QUIEN PUDIERA REIR COMO LLORA ELLA.

Andaba dibujando en un cuadernito, una costumbre que recién adquirí, cuando vi por la televisión, encendida sin sonido, la imagen de Chavela. Di voz al aparato. Se nos fue, escuché. Y me cogió un llanto irreparable. Lo que nunca me había sucedido. Siempre me culpé por no ser capaz de llorar con la muerte de mis padres, pero esta vez me venció el desconsuelo. Yo nunca me tomé copas con mis ídolos: Bob Dylan, Leonard Cohen o Brassens. Y sí, con Chavela, con la que he cantado, nos hemos abrazado y reído hasta hartarnos. Todas esas veces cuentan y contarán siempre entre las más grandes cosas que me han sucedido en la vida.
Será difícil, por ejemplo, olvidar cómo la conocí. Fue una noche de hace unos veinte años, en Madrid, en la sala Morasol. Dijo: “Yo vivo en el bulevar de los sueños rotos”. Y yo tuve que escribirle una canción con esa frase. Ya se había recuperado de su alcoholismo. Calculaba que había bebido algo así como 1,8 millones de botellas de tequila y solía decirme cuando me veía beberlo a mí: “Joaquín, ese tequila tuyo es muy malo; el bueno de verdad ya nos lo bebimos José Alfredo Jiménez y yo”. Al conocer la triste noticia, que todos veníamos anticipando, he sentido la necesidad de bajar al bar a tomar uno a su salud, aunque el brebaje sin ella siempre será de los malos.
Aquella primera vez, pedí a Pedro Almodóvar que nos presentara. Al acercarme, escuché cómo él le contaba quién era yo, pues Chavela no tenía la menor idea. “La admiro desde niño”, le dije. “Yo también le admiro mucho a usted”, contestó. Ante la mentira, exclamé. “Vete a la mierda”. Nos fundimos en un largo abrazo que nunca aflojamos hasta ayer mismo, incluso aunque no pudiéramos vernos en su última visita a España, un viaje que quizá no debió hacer, pues no estaba en condiciones. Entonces, yo estaba de gira y a ella la ingresaron en un hospital.
Con su desaparición, se pierde una manera de cantar llorando, un quejío inigualable, una expresividad fuera de lo común. Unos cojones y unos ovarios nunca vistos en la música popular desde la muerte de Roberto Goyeneche. Ella no vendía una voz, vendía un estilo. Era una maestra en perder la primera al tiempo que ganaba lo segundo. Algo en lo que yo, sin duda, tengo mucho que aprender. En estos momentos de pérdida me digo, como en la canción: ¡Quién pudiera reír como llora Chavela! Y recuerdo estas palabras de Almodóvar: “Desde Jesucristo, nadie ha abierto los brazos como ella”.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Casi había olvidado que fue gracias a los libros que descubrí, por ejemplo, la composición celular de tú corazón, o porqué tus protones son los más suaves a este lado del Universo, o el por qué de esa misteriosa atracción de ciertas partes de mi cuerpo por los agujeros negros.
Sólo después de descubrirte entera comencé a disfrutar de tu sonrisa con el asombro de un androide, verte reir era surcar la Vía Lactea, y tú boca, el campo base, y detrás de cada beso, otra nueva galaxia más allá de Orión.
Una tela de araña en la esquina superior derecha del techo, aunque apenas es un hilillo. ¿Seguirá la araña ahí? No la veo. ¿Las arañas duermen? ¿Dónde está el mando? A ver qué echan. Pitonisa, pitonisa, pitoniso, pitonisa, Jes Extender, pitonisa, aparato de gimnasia pasiva, telediario, el mismo que echaron hace media hora, las mismas imágenes, las mismas noticias, ahora viene lo de los imputados por la CAM. ¡Bingo! Pitonisa, pitonisa, emisión en pruebas, vídeos musicales, vídeos no, que me despejo, mejor será apagar la tele. Silencio.
Que no se me olvide mañana llamar a mi amigo Antoñito que cumple años, dos más que yo, ¿Dos o tres? Bah, no pienses, cierra los ojos y no pienses en nada, cambia de postura, cierra los ojos y no pienses en nada.,,,y tengo que sellar el paro, cállate, silencio, silencio, silencio, mañana me pasaré por la ETT. ¡que te calles! piensa en algo que te relaje, el desierto, si, el desierto está bien, tumbado en una duna, pero hace calor en la duna y además, podrían venir escorpiones.
Cambio de postura, de lado ahora, no, mejor del otro lado, con la almohada entre las piernas. Las cuatro y once de la madrugada, ¡no lo pienses! Las cuatro y doce, no tengo ganas de dormir, no lo entiendo. ¿Por qué el insomnio? Es este colchón, caro de cojones, pero no me acostumbro, aunque en este mismo colchón ya he dormido mil veces y del tirón, sin problema, no es el colchón, ¿Y si me voy al sofá, me enciendo un cigarro y cuando acabe vuelvo e intento dormir? ¿Por qué el insomnio?

martes, 5 de noviembre de 2013

Matar 2 Pájaros de un trío...


Hace seis o siete años me llamó una vieja amiga para contarme que mi exnovia se había suicidado. Según me dijo, saltó por la ventana de un séptimo piso y después, en fin, nadie pudo hacer nada por salvar su vida. Hacía mucho que no sabía de ella, perdí su pista nada más romper con ella, pero aquella noticia cayó en mí como un jarro de agua fría. No pude evitar recordar, por ejemplo, todas esas tardes que pasamos en su cuarto de aquel séptimo piso escuchando música, la única estancia, por cierto, con ventana a la calle. Recordé también que tenía la cama pegada a la ventana y a veces, cuando alguno de los dos soltaba un chiste malo, amagaba el otro con saltar al vacío y jugábamos al drama, al heroico rescate en el último momento y después a las cosquillas y a los besos.
Tardé mucho en asimilar aquello. De hecho, llevaba un tiempo sin acordarme de ella hasta que ayer me la encontré caminando. Imaginaos el shock. En un principio pensé que se trataba de una mujer muy parecida a ella, pero luego ella cruzó justo delante de mí, y de súbito reconocí su inequívoca sonrisa (un reguero de notas musicales que nacía detrás de su oreja izquierda y seguía por el hombro hasta morir en su escote).
Ahí toqué toqué su hombro, se giró y me reconoció en seguida.
-¡Juan!, ¡qué sorpresa!
-¿No estabas… muerta? -me salió decir.
-¿Muerta? ¡Vaya! Ya veo que sigues 
con tú adicción a las bromas.
-No, no. Me refiero a que… Hace unos años me llamó Paula, ¿te acuerdas de Paula? Y me dijo que te habías suicidado.
-¿Paula? ¿La misma Paula a la que destrozaste el corazón? ¿La Paula que me odiaba a muerte?
-¿Perdón?
-La pobre Paula siempre estuvo enamorada de ti y lo sabes, supongo que con esa llamada sólo pretendía matar dos pájaros de un tiro.
-En fin, que me alegro mucho de verte, ya sabes… viva. ¿Sigues conservando el mismo número? 
¿Te llamo y hablamos?
-No, Juan. Vale que Paula me matara de mentira, 
pero yo hace mucho tiempo te maté de verdad.
Y se marchó para siempre. Otra vez.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Abres el grifo de la ducha, es importante buscar la temperatura exacta, la presión exacta, el monótono sonido de las gotas, es importante sentir hormigas bailando claqué sobre tú cráneo, tú cuerpo erguido, inmóvil, y las gotas jugando a arrastrar tú culpa a lo largo de tú mismo cuerpo, de la cabeza a las plantas de los pies, pasando por los labios, las amígdalas, la tráquea, los pechos y el embalse de tú ombligo. Bajas la vista y el agua que engulle el desagüe parece igual de limpia, cristalina, porque sabes que la culpa no destiñe, la culpa es incolora, inodora y amarga. Por eso hoy prefieres el agua más fría, hoy prefieres castigarte y sentirte más viva, terapia de shock lo llamas, fuerzas el frío a sabiendas de que nunca llueve a gusto de todos.

No hay mejor forma de blindarse que buscando universos paralelos en cualquier esquina, o inventando vidas más allá de tú propia vida sin más arma que tus cinco sentidos.

Cómete
el mundo
sin pan
pero conmigo.
¿Te imaginas un mar sin olas? ¿Te imaginas una lengua sin saliva? ¿Te imaginas un ciego en el reino de los tuertos? ¿Te imaginas un peluquero mudo? ¿Te imaginas una rueda triangular? ¿Te imaginas un azar sin dados? ¿Te imaginas un peluche con el Síndrome de Estocolmo? ¿Te imaginas un esguince en el alma? ¿Te imaginas una lluvia que no moje? ¿Te imaginas un puzzle de cero piezas? Pues si eres capaz de imaginar todo eso, imagina como es eso de escribir versos de amor a una luna llenita de cráteres que jamás llegaré a tocar por culpa de una puta orden de alejamiento que me ha impuesto el Juez de la Razón.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Las vidas cristalinas son lupas para el sol 
y provocan incendios, 
hay que ser opaco, ser el otro, 
siempre el otro. 
"El mar en la dieta sin sal de las sirenas"
Pasarte otra pantalla en el juego de la vida es saber qué hacer cuando un solo pensamiento te martillea el cráneo, insistente como un grifo que gotea una, y otra, y otra vez, y tú mientras atado en la cama sabiendo que esas gotas seguirán percutiendo dentro de tú cabeza, y otra gota y otra y otra, hasta agotar, gota a gota, todos los mares de la tierra. Esa mujer que aparece asfixiándote el recuerdo, esa nítida imagen de aquel primer beso, de su lengua jugando con tu lengua como dos medusas, de tu mano en su cintura tanteando los límites de un sueño y tú dejándote perder todas las noches, o el sonido fantasma de su voz que a veces te sigue despertando en mitad de la noche, y palpas la cama y no es ella, y otra vez gotea el grifo y el insomnio se enquista en tus ojos como posos de recuerdos que al caer se acumulan y hacen bolsas.
Como bien dijo Voltaire: “La escritura es la pintura de la voz”. Escribimos para sacar fuera lo que no podemos tocar; para fosilizar cada sensación, cada sentimiento; para ordenar todas esas ideas que amontonamos en las estanterías de nuestra cabeza. Escribimos para entendernos, para leer lo que somos o incluso lo que nos gustaría ser, escribimos para ganarle terreno al corazón (tanto al propio como al de aquella mujer que se sienta dos asientos más atrás, que te mira y te sonríe).
Cuando una persona escribe, en realidad está soltando lastre, delegando su responsabilidad en unas cuantas líneas cerradas con candado y llave evitando así que nadie pueda entrar en su intimidad. El candado demuestra que cada alma cuenta con su propia llave de acceso. Por eso, si te inicias en el arte de “pintar la voz”, como dijo Voltaire, te recomiendo que lo sueltes todo y que luego tires la llave al mar, y si tu ciudad no tiene mar, a falta de poesía, siempre puedes usar el water.
Las historias finalizan
cuando no queda más papel
donde escribirlas
porque alguien decidió tirar
los folios por la ventana.

Odio a esas personas de edades chapadas en oro que solo saben hablar de enfermedades, del me duele aquí, del me duele allá, del hemos venido a este mundo para sufrir. Veamos, si su vida es una mierda, si no utilizan su intelecto más que para soltar sapos y culebras, prefiero (sin ninguna duda) ser sordo, o ciego, o ambas cosas, y digo esto porque la envidia de saber cuánto habrán vivido, o cuántas anécdotas interesantes tendrán en la memoria queda mutilada por una apatía enfermiza cuyo juego no pienso seguir en lo que me queda de vida. Quien llega a la madurez y sólo sabe quejarse, está violando la magia del recuerdo, el romanticismo impreso en sus neuronas de todo aquello que puede contar y no lo hace. Y me jode tanto porque yo soy de los que tienden a creer en un mundo lleno de matices, en tener demasiado que decir desde que contamos con ojos para verlo todo, con oídos para escucharlo todo, con labios para besarlo todo y, sobre todo, con un alma capaz de alcanzar los picos más altos sin necesidad de dar un solo paso.

sábado, 19 de octubre de 2013

Atento al potencial que supone soñar cada noche con aquello con lo que se piensa con insistencia, justo antes de dormirme, estuve recordando aquel día que fuimos a patinar sobre hielo en la primavera de 1979 y se me ocurrió hacerlo acompañado de un par de somníferos. En mis recuerdos aparecía feliz y borracho de amor, (aún desconocía como acabaría todo aquello) más terde, los somníferos hicieron su efecto: me dormí y tú entraste en mi sueño, entraste en mi mente y yo cerré todas las salidas y te dije que no volvería a pasar, que aquel desliz que tuve fue sin duda el mayor error de mi vida.

miércoles, 16 de octubre de 2013


Imagina que desconfías del suelo, que pierdes la fe en la consistencia del asfalto y no te atreves siquiera a salir a la calle por miedo a tropezar y caer, Imagina qué sensación.
No hicieron creer que el Poder Judicial era la base misma de nuestro Estado de Derecho, el suelo firme donde asentar los pilares que sustentan la Democracia, nos hicieron creer que todos somos iguales ante la Ley y para ello establecieron, o así nos lo hicieron creer, la separación del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Nosotros, ciudadanos de a pié, nos vimos en la obligación de creer en su palabra porque se hace díficil caminar sobre un suelo de tablas rotas. (Si no hay justicia social, todo lo demás se hunde). Pero mientras comenzamos a caminar con paso firme, nos fueron llegando noticias en forma de temblores, el suelo tiembla cuando el Supremo absuelve a ’Los Albertos’ al considerar prescrito un delito de estafa por el caso Urbanor, o cuando si ocultas 2.000 millones en Suiza y te apellidas Botín no pasa absolutamente nada, o cuando el único imputado por los crímenes de la dictadura franquista acaba siendo el mismo Juez que investiga la causa, o cuando la esposa de un imputado por varios delitos, cuya firma figura en los poderes de las empresas implicadas, es hija de nuestro no elegido Rey, no es siquiera llamada a declarar, o cuando el elegantísimo Camps hace negocios con una trama corrupta a costa del dinero de los valencianos y sin embargo es declarado no culpable, o cuando en un mismo delito tú defensa y sentencia dependan del dinero que tengas para pagarte un “buen” abogado. Ahí, después de la enésima evidencia (sobre todo después de esta última), comienzas a dejar de creer en el mismo suelo que sustenta los cimientos de la democracia. Así que ahora sólo me queda preguntar a esos “padres de la Democracia” que pidieron mi confianza: Si ya no me fío ni del suelo que piso, si ya he perdido la confianza y las ganas de caminar, ¿qué me queda?
A veces es dificil mantener el estado de ánimo, más aún cuando lo de fuera se cuela sin querer en tú interior (Como un virus) y te bloquea las ganas. Y es que de un tiempo a esta parte he dejado de sentirme libre, al menos no como antes, la culpa, en gran medida, la tiene el clima social que ahora estamos sufriendo, no puedo evitar que me afecte estar gobernado por una banda de sinvergüenzas sin escrúpulos que tapan sus miserias a la vez que desmantelan los pilares básicos del bien común como la sanidad, la educación o las pensiones, o mientras veo alguno de mis amigos despedirse de alguno de sus hijos, (gente formadísima), porque no les queda otra solución más que emigrar, me es imposible encender la tele, o la radio, o leer periódicos, o charlar con la gente sin que me hierva la sangre, todo a mi alrededor es pesimismo y resulta difícil aislarse de eso, resulta difícil encender el ordenador y darle a la tecla sin que se cuele, aunque sea sólo por una rendija, ese fango acumulado. Lo sigo intentando, pero es difícil.


No me preguntes por qué, pero me estoy imaginando que estoy en la cubierta superior de un barco, uno de esos cruceros enormes bordeando la costa de Francia dirección Marsella o Mónaco o Júpiter, no estoy seguro, bebiendo mi quinto Martini mientras observo a un grupo de viudas rellenitas de pelo corto y mechas rojas, naranjas, caoba, aprendiendo a bailar el chachachá, siguiendo los pasos de un monitor cubano. En esto la música del DJ cambia a sevillanas y a mi lado dos solteronas saltan de la silla y gritan ¡VAMOS! y se plantan una enfrente de la otra con los brazos en pose botijo a la espera de arrancarse con el MÍRALA CARA A CARA QUE ES LA SEGUNDA, y yo las sigo, hipnotizado, no puedo dejar de mirarlas, y bebo la copa de golpe y me siento astronauta en la cola del Caprabo. Pero entonces giro la cabeza y ahora nuestro barco está pasando por un enorme puerto militar, con buques de guerra y portaaviones franceses atracados (veo el Charles de Gaulle, inmenso) y estoy pensando en lanzarles una bengala de auxilio, en levantarme y hacer señas con los brazos, o señales de humo. Un S.O.S. Un “Mátennos, por piedad, lancen bombas; no me importa morir por la causa”. Pero entonces pienso en TÍ, que estás durmiendo abajo, camarote 069, ajena a todo, duermes mientras el barco parte en dos las olas que mecen tus sueños. Ahora sé que este barco vale oro sólo por la cama del 069, y me levanto de la silla y arranco el mantel blanco de la mesa, cae la copa, y comienzo a ondearlo a modo de bandera de la paz, me rindo, detengan el ataque, y de súbito me alegro de que no disparen pero no por mí, ni mucho menos por el resto del pasaje, sino por tí, sólo tú mereces salvarte de este infierno, sólo tú mereces que este mundo avance, sólo tú consigues que al fin entienda cuál es la diferencia entre el bien y el mal, y si, lo sé, soy consciente de que solo eres una entre mil tripulantes, exactamente un cero coma uno por ciento del pasaje, pero ese cero coma uno lo eclipsa todo, haciendo bella la vida que me sostiene.

viernes, 13 de septiembre de 2013


Tú lo ignoras pero ahí, en ese parque me emborraché por primera vez, ahí traté de saciar mi sed de vida con cerveza, ahí aprendí que el ¿Vamos? excita, pero también mancha, ese parque para mí es espuma y huele a tinte. Yo no sé qué será para tí, tal vez muchas cosas o tal vez nada, algunos lugares son mil recuerdos diluidos, tantos y tan mezclados que al pasar junto a ellos no sientes nada, lugares que cambian del bienvenido al no vuelvas.
Y tú podrás evitar ciertas calles que duelen, podrás cambiar tú ruta del trabajo a casa o podrás buscar adrede el callejón de tú primer beso, sin mirar atrás porque lo tienes delante. Lo mío es diferente. tú azar me obliga a convivir con mis recuerdos.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Quisiera saber de ti más allá de esa minifalda, acariciar esas piernas bronceadas y escuchar esa fricción de tus muslos mientras caminas con esa camiseta a rayas, insinuante, que delimita en tú espalda con unos omóplatos que son proyectos de alitas de ángel, con esa melenita rubia, ladeada, que parece un telón abierto para enseñar tú cuello, sólo apto para ser besado o tal vez tocado con la punta de mis yemas.
No quiero saber qué esconde ese escote; sólo imaginar que poso mi cabeza en el y que lo observo de cerca durante horas, días, meses, lustros, y maldecir mi estampa por no saber pintar ese preciso (o precioso) contorno como lo haría un pintor de renombre. No quiero saber si escondes cicatrices en tú alma porque el simple hecho de imaginar que hay un cosmos oculto en lo que veo ya me estremece y me da esa ansiedad que demuestra que esta vida merece 

la pena vivirla.
No hay nada de malo en esto, es más, creo que te halagaría saber lo mucho que me alegras la vida, los ojos y el recuerdo, sobre todo el recuerdo. Al menos mientras dure.

martes, 3 de septiembre de 2013

Lucía, la nueva joya de la familia.

LLevo nueve meses esperando este día para regalarte algo hermoso… pero pensando, pensando y pensando he llegado a las siguientes conclusiones:
Una prenda de vestir… no, porque durante tú gestación se te han ido comprando muchísimas cosas, además, viniendo de mi, no sería muy original.
Un peluche… tampoco, seguro que ya tienes la casa inundada de ellos, y dicho sea de paso, tampoco sería muy original.
Mmm, un CD de cuentos… eso sería fabuloso, pero todavía no entenderías nada.
Así que he decidido escribirte algo, es este mensaje escrito con pedacitos de mi corazón en un intento de convertir un sentimiento profundo de amor en pequeñas letras negras alineadas de tal forma que a través de tus ojitos alcancen a filtrarse hasta tú corazón....
Nos conocimos como se conocen dos siameses: yo tiré de mi lado del cordón que sobresalía de mi corazón y ella tiró del suyo. Fue en el mes de Octubre de hace mil otoños, y pronto decidimos jugar, ella a la sirena varada en el mar de la calma (y yo a capitán de un corazón pirata). Nos dimos cariño y nos lo bebimos con los ojos y de tapa, besos y el asombro de habernos topado con el resto de nuestra vida.
Al instante comprendí que ella, todo ella, era yo y viceversa; la misma cara de mi misma moneda; los dos ases restantes de un poker ganador pero sin mangas, sin truco, sin rival, y después del primer día llegó la tierra firme del segundo, una paz indescriptible, nos aprendimos como dos espejos, como dos gotas de agua, y pasaron mil veranos y ahora todo continúa más septiembre que nunca, y ahora que ya no está conmigo, sufro jet lag y me siento como un turista solitario en la cola de un museo. Y mi piel, sin su tacto, solo es piel muerta.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Ayer regresaron mis vecinos de sus vacaciones, él arrastrando una enorme maleta (en cuyo vientre llevaría la ropa apelotonada, las chanclas, los botes de after shave, de champú y un par de toallas aún con trazas de arena de playa como posos de recuerdos ya cadáver). Ella, por su parte, sólo llevaba un pequeño bolso (TOUS) falso y un paquete de ensaimadas atado con un cordel. Cincuenta y pocos años ambos, hicieron el camino de regreso, guardando una distancia aséptica parecida a un muro, o a ese cristal que separa al visitante del reo (no sabría deciros cuál sería el reo; tal vez los dos) y viajaron en silencio, cada uno en su asiento, mirando el paisaje o el movil o las uñas, pero nunca el uno al otro, y víctima de ese silencio quizá a alguno de ellos le diera por pensar en la pactada derrota de un amor envasado al vacío, sin fecha de caducidad pero insípido; como quien decide dejarse arrastrar por la marea del otro, o poner la mano en el fuego del otro sin miedo a quemarse porque ya estan los dos quemados. Y después de unas vacaciones monótonas y sin novedades, seguirán juntos, como siempre, como un pack de leche 2×1 del supermercado, pero esos silencios serán cada vez más largos, sólo interrumpidos por anécdotas del día a día, buscando en cualquier caso el bucle eterno, la rutina, un bostezo disimulado, la anestesia consentida. Pero lo más curioso del asunto es que, estoy seguro, de que si me atreviera a preguntarles si se quieren, si son felices, me dirían al unísono que sí, que por supuesto, que no conciben otra vida distinta a ésta. Y lo más jodido de todo esto, es que no mentirían.

lunes, 26 de agosto de 2013



Su recuerdo me llega como una huella aplastando mi garganta, flashes de su pelo, de su risa, sus ojos a juego con mis ganas, y su mano jugando al tetris con mi mano. Y a lo lejos, en ese horizonte que siempre negamos, el reflejo de una luna enferma de parkinson. Me refiero a ella, nuevamente ella, la misma de siempre, la que no consigo borrar ni bebiendo lejía. Me quiso más que a su vida y yo a ella, pero no pude evitar mi condición de turista en tierra de nadie y me marché, y ahora veo, aunque fui ciego, que la cagué, como tantas otras veces, hace exactamente 283632 horas pensé en huir de un compromiso que me estancaba para ser libre como el monóxido de carbono. La mujer de mi vida estaba loca por mí y yo me volví loco pensando en nuevas locas, en otras vidas, buscando la cuadratura del círculo a través de las calles de una ciudad con más de cien mil habitantes. Pero ahora echo la vista atrás y en realidad llevo, exactamente eso, 283632 horas buscando como un loco a mujeres que se parezcan a ella, pero hasta ahora solo he encontrado farsantes, no hay manera.

viernes, 23 de agosto de 2013


Si ahora me preguntaras, ¿Que tal estas? Te diría que ni bien ni mal y en ambos casos te mentiría. Sentado en este banco miro a la cara a la gente que pasa como si en sus ojos buscara canicas inertes o esponjas sudadas.
Trato de describir lo que me pasa: Enredaderas en el abdomen, o polvo en los pulmones, puede que todos mis órganos internos se hayan derretido de repente mezclándose los unos con los otros (como si de un cocktail visceral se tratara).
La anarquía no funciona si se impone desde dentro. Y me falta el aliento porque:

a) Mis pulmones se aburren.
b) La atmósfera me cortó el suministro de aire por suspensión de pagos.
c) Suma de ambas.
Sé que tengo la culpa de todo lo que me pasa pero puedo adornarlo y decir que “el mundo me ha hecho así”, o que “la sociedad está enferma, y me empuja” Víctima o verdugo, yo eligo.
Mientras, no me queda otra que empuñar un boli bic y aquí mismo someterme a una traqueotomía bajo el botón de la nuez para que el aire, la sangre y la tinta negra del boli se mezclen en mi nuevo agujero y mi nueva tráquea virgen confiese lo que nunca se atrevió a decir mi misma boca.
Y grito sin cuerdas vocales, susurrando en voz alta: ¡Me quiero más que a mi vida!
PARECE
que te hubieras ido
con los siglos
y que tú ausencia
la hubiera labrado
un tiempo largo ...

e inagotable.
DIRÍA
que te tragó la tierra en otra vida,
que desapareciste
una tarde ya remota.
JURARÍA
que llevo extrañándote mil años
con sus días y sus horas
ASÍ
has ido convirtiendo en silencio
tú ausencia en vacío mudo
Y EL DOLOR
no sabe qué o quien lo mueve
como pena ciega
que ha perdido su fuente.
Aunque te fuiste hace meses
hiciste de mi tiempo una batalla
después de mil años de derrota...



PERFECTO ¿Que significa esa palabra? Según el diccionario de la lengua es lo que nadie ha conseguido superar hasta el momento, quizá por eso cuando yo utilizo la palabra "Perfección" refiriéndome a algo lo hago de forma subjetiva, por ejemplo: Para mí la canción perfecta 
"Que no la tuya" 
es sin duda "Romeo y Julieta, de Dire Straits" 
(al menos hasta que venga otra y la supere) 
o en pintura "La última cena de Leonardo da vinci" 
o en literatura "El nombre de la rosa" 
de Umberto Eco
o en mujeres "Sofia Loren o Natalie Portman" 
(Aquí tengo dudas), 
o en labios y besos LOS TUYOS, sobre esto último 
no tengo la menor duda.
Esta es mi lista, que no la tuya: no hay dos iguales, y con ella me adentro en el submundo de las sensaciones íntimas, aquellas que me produce la canción, o el cuadro, o el libro, o el rostro, o el beso de marras. Para mi, repetir cada experiencia supone una búsqueda desesperada por volver a sentir lo mismo que aquella primera vez, un remake de aquel orgasmo visual, auditivo o táctil, y necesito usar esas sensaciones como referencia para todo lo demás buscando esos mismos estímulos a cualquier precio.
Mi medio para hacerlo es buscar réplicas de esas mismas sensaciones a lo largo de mi existencia, cual yonki en constante síndrome de abstinencia (de ahí mis ojeras). Busco ese rostro que se parezca al de Natalie Portman o Sofía Loren, o esa sinfonía de voces que emulen 

el ritmo de Romeo y Julieta, busco otros besos como los tuyos porque ya no estás.
Algunas copias consiguieron hacerme olvidar lo que andaba buscando, a veces también escribo, lo hago para encontrarme.

domingo, 18 de agosto de 2013

A pesar del tiempo que llevamos sin vernos,
mi intuición me dice que tienes cara de error reciente, de arrepentimiento por algo que has hecho, quizá por eso te muerdes los labios mientras caminas hacia el infinito, te sientes mal pero a la vez bien, orgullosa pero a la vez culpable, incluso traviesa como en tú adolescencia. Quisieras ser joven, más joven (Para mi siempre lo seras), ser como antes, como en aquellos tiempos en los que nada te importaba demasiado y te creías libre, inmune a todo, impermeable e inconsciente.
Yo por mi parte trato de apoyarte y de animarte en silencio, quizas no te hayas dado cuenta pero mientras lees esto, te estoy mandando señales en forma de palabras que te dicen: Adelante, hazlo, haz lo que sea y no mires atrás, seguro que una vez hecho, creerás que ha merecido la pena y te sentirás más joven, enérgica y viva.

sábado, 17 de agosto de 2013



La pasada primavera me sobrevino a la vez una otitis y la puñetera alergia primaveral de todos los  años, fuí al médico y me recetó un colirio para la alergia y unas gotas para la otitis, así que compré en la farmacia los dos botecitos, y me eché las gotas en el servicio del primer bar que encontré de camino a casa.
El caso es que, casi de inmediato, comencé a sentirme raro, en el taburete de al lado se sentó una señora y pidió un café con leche, me sorprendió comprobar que en realidad la estaba escuchando con los ojos, me giré hacia ella y también comprobé que sólo podía verla a través de los oídos. Nervioso, cogí los dos botes y, en efecto, resultó que me había echado las gotas de los oídos en los ojos y las de los ojos en los oídos, algo confundido por la ridícula situación, pagué mi café y me marché.
Cuando llegué a casa, estabas dormida y se me ocurrió mojarte los labios con un par de gotas para los oídos y yo mojarme los míos con las gotas para los ojos y al besarte pude ver y escuchar tus labios y en esa dislexia de sentidos, te quise más que nunca. En serio, probadlo....

miércoles, 14 de agosto de 2013


Me dijo hola, con voz de haberse fumado las cenizas de sus recuerdos más profundos. Pero no fue eso lo que llamó mi atención, ni tampoco su cuerpo o sus pómulos de caramelo o aquella joya alrededor de su cuello. Lo que más destacaba en ella era la sonrisa pícara que mantuvo a lo largo de toda nuestra conversación. Aquella mujer era la imagen misma de todo lo que puedas entender por estar de vuelta de la mismísima antesala de la monotonía, (Y sin embargo sonreía) a nadie en particular, sonreía siempre, incluso después de despedirse de mi pude ver por cómo se alejaba sonriendo. Solista en la orquesta del Titanic, pensé. (Que la muerte no te pille despeinada). De entre todas las virtudes que observé en ella, me quedé con la de maquillarse contra la debilidad y usar sus dientes para tapar rendijas. Creo que usa todo eso para construir un bunker alrededor de sí misma para no darle pistas a nadie. Tampoco al espejo..

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...