Hace seis o siete años me llamó una vieja amiga para contarme que mi exnovia se había suicidado. Según me dijo, saltó por la ventana de un séptimo piso y después, en fin, nadie pudo hacer nada por salvar su vida. Hacía mucho que no sabía de ella, perdí su pista nada más romper con ella, pero aquella noticia cayó en mí como un jarro de agua fría. No pude evitar recordar, por ejemplo, todas esas tardes que pasamos en su cuarto de aquel séptimo piso escuchando música, la única estancia, por cierto, con ventana a la calle. Recordé también que tenía la cama pegada a la ventana y a veces, cuando alguno de los dos soltaba un chiste malo, amagaba el otro con saltar al vacío y jugábamos al drama, al heroico rescate en el último momento y después a las cosquillas y a los besos.
Tardé mucho en asimilar aquello. De hecho, llevaba un tiempo sin acordarme de ella hasta que ayer me la encontré caminando. Imaginaos el shock. En un principio pensé que se trataba de una mujer muy parecida a ella, pero luego ella cruzó justo delante de mí, y de súbito reconocí su inequívoca sonrisa (un reguero de notas musicales que nacía detrás de su oreja izquierda y seguía por el hombro hasta morir en su escote).
Ahí toqué toqué su hombro, se giró y me reconoció en seguida.
-¡Juan!, ¡qué sorpresa!
-¿No estabas… muerta? -me salió decir.
-¿Muerta? ¡Vaya! Ya veo que sigues
Tardé mucho en asimilar aquello. De hecho, llevaba un tiempo sin acordarme de ella hasta que ayer me la encontré caminando. Imaginaos el shock. En un principio pensé que se trataba de una mujer muy parecida a ella, pero luego ella cruzó justo delante de mí, y de súbito reconocí su inequívoca sonrisa (un reguero de notas musicales que nacía detrás de su oreja izquierda y seguía por el hombro hasta morir en su escote).
Ahí toqué toqué su hombro, se giró y me reconoció en seguida.
-¡Juan!, ¡qué sorpresa!
-¿No estabas… muerta? -me salió decir.
-¿Muerta? ¡Vaya! Ya veo que sigues
con tú adicción a las bromas.
-No, no. Me refiero a que… Hace unos años me llamó Paula, ¿te acuerdas de Paula? Y me dijo que te habías suicidado.
-¿Paula? ¿La misma Paula a la que destrozaste el corazón? ¿La Paula que me odiaba a muerte?
-¿Perdón?
-La pobre Paula siempre estuvo enamorada de ti y lo sabes, supongo que con esa llamada sólo pretendía matar dos pájaros de un tiro.
-En fin, que me alegro mucho de verte, ya sabes… viva. ¿Sigues conservando el mismo número?
-No, no. Me refiero a que… Hace unos años me llamó Paula, ¿te acuerdas de Paula? Y me dijo que te habías suicidado.
-¿Paula? ¿La misma Paula a la que destrozaste el corazón? ¿La Paula que me odiaba a muerte?
-¿Perdón?
-La pobre Paula siempre estuvo enamorada de ti y lo sabes, supongo que con esa llamada sólo pretendía matar dos pájaros de un tiro.
-En fin, que me alegro mucho de verte, ya sabes… viva. ¿Sigues conservando el mismo número?
¿Te llamo y hablamos?
-No, Juan. Vale que Paula me matara de mentira,
-No, Juan. Vale que Paula me matara de mentira,
pero yo hace mucho tiempo te maté de verdad.
Y se marchó para siempre. Otra vez.
Y se marchó para siempre. Otra vez.

No hay comentarios:
Publicar un comentario