Tienes
sueño pero no quieres dormir, no te puedes dormir ¡Ahora no!. Me lo
dicen tus párpados, tus párpados luchando en contra de su propia
voluntad…unos párpados que ahora pesan mucho más que tú…mucho más que el
mundo que los rodea…como si las pestañas que los adornan fueran de
plomo…o polos opuestos a las pestañitas de abajo, y te debates entre dos
mundos, en esa estrecha línea que te hace ser sin
estar. Ahora intentas espabilarte, y pones la radio para que sea ella
quien te mantenga alerta, me hace gracia verte despertar a intervalos
pequeños y reaccionar así, disimulando que nunca llegaste a dormirte,
como si no quisieras que nadie te viera dormir aunque sepas que nadie te
está mirando, ni siquiera yo, que te miro sin que tú sepas que te miro.
Pero el sueño vence al fin, sin remedio, te duermes y entonces te veo
tan plácida que me contagias, ahora yo también tengo ganas de dormir, o
al menos de soñar lo mismo que tú. Así que me acoplo a tú lado, cierro
los ojos y convierto mis manos extendidas en almohada, como rezándome la
mejilla derecha y me duermo a la de tres...Nota: Este relató jamás
sucedió, lo soñó ella, yo sólo me metí en su sueño para transcribirlo.

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