domingo, 24 de noviembre de 2013



Con el invento del teléfono, Graham Bell inventó la tentación de poder tenerte aquí y ahora cada vez que el instinto lo nubla todo, en cualquier momento, en cualquier situación. Agarro el móvil, acaricio el teclado. El 1 y el 3 son tus ojos. El 4 y el 6, tus pezones. Acerco el 8 a mi boca: lo beso y levanto con la uña el asterisco de tú zapato izquierdo, mientras mantengo intacta la almohadilla por si nos da por usarla, empiezo a marcar tú secuencia pulsando tú pezón derecho, luego tú frente y otra vez tú pezón derecho, 6, 2, 6,… pero mis dedos no saben guardar un secreto y al final, siempre acaban pulsando el 0..

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