miércoles, 27 de agosto de 2014

Carta de ruptura estandar.

Ha sido un tiempo de mentiras, tú en tu mundo y yo agarrándome a ese mundo como un simple turista o peor aún: como una garrapata. 
Ahora incluso dudo de que alguna vez llegaras a quererme de verdad, o al menos la décima parte de lo que yo te quise. Sí, hablo en pasado: te quise. Porque al fin he conseguido darle la vuelta a tu espejo y proyectar ese amor hacia mí mismo. 
Al fin he conseguido verme como soy, como era antes de ti, y no como he intentado ser contigo. Ahora sé que valgo más de lo que tú podrías pagar en siete vidas. Al principio, tonto de mí, pensaba que esa luz que irradiabas era la salida, la esperanza, pero no. La luz eran los focos de tu ego, que siempre has mimado y querido más que a nada en este mundo.

jueves, 21 de agosto de 2014


La del portazo no eres tú, es otra. No te conozco, Miss Hyde. Me enamoré de la doctora equivocada.

martes, 5 de agosto de 2014

 
Cuando rompemos con un amor de los que marcan reconforta pensar que la parte contraria cojea igual que cojean los recién mutilados, que continuará haciéndolo durante un tiempo, cuanto más tiempo mejor, triste y desorientada por la falta repentina de su punto de apoyo.
Nos tranquiliza saber que estará hecha polvo sin levantar la cabeza, llorando por las esquinas de nuestra ausencia, como ancladas en un pasado, obsesionadas por esa herida no resuelta, víctimas de un súbito bloqueo.
Y ese deseo es sin duda irracional, tampoco queremos que sufra porque seguimos amándola aunque ya no sea nada. De ahí ese dolor que a veces nos oprime el pecho
“Ya lo creo que duele”, pienso. Ella es guapa pero nunca más será “ mi” guapa, ni podré volver a besar su cuello suave, ni a compartir la música que ella escucha (¿cuál será?), ni a beber de su mismo café.

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...