Me
gusta leer por las mañanas y de vez en cuando escribir alguna que otra
chorrada en las noches de insomnio. Lo hago porque no me puedo creer que
la vida sólo consista en eso: en "PASAR" las mañanas, las tardes y las
noches, comida, desayuno y cena, inviernos y veranos insultando a
Montoro. Lo hago porque estoy seguro de que hay algo mucho más profundo
detrás de todo eso. Detrás del edredón de tu cama, detrás de tu propio
páncreas. (Pasión por lo inmaterial) me gusta llamarlo. Busco palabras
en el fondo de mi alma para no parecerme a todos esos gilipollas con
masters en administración y dirección de empresas, economistas que no
aciertan una pero se lo llevan muerto, los que invierten ingentes
cantidades de dinero en productos tóxicos, los que sólo se dedican a
mover el dinero para convertirlo en más dinero sin importarles cómo, ni a
cambio de cuántos despidos o de cuántas reducciones del sueldo de
otros, los que aumentan sus beneficios a base de abrir con forceps la
brecha salarial, los que menosprecian al que fabrica los productos que
ellos venden aun sin saber lo que venden. Hay que aprender a sentir
desprecio por esos cortes de pelo de cien euros, esos Rolex de oro y
esas corbatas de seda. Por eso me fijo en ellos, para hacer todo lo
contrario, por eso estoy escribiendo esto, para no ser nunca ni querer
ser nunca como ellos y porque mientras lo hago, trato de crecer por
dentro. Por cierto: Ser HONRADO, CRECER como persona y COMPARTIR. Tres
palabras en desuso.
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