Abro la llave de la ducha, es importante buscar la temperatura exacta, la presión exacta, el monótono sonido de las gotas, es importante sentir hormigas bailando claqué sobre mi cabeza y las gotas jugando a arrastrar mi culpa a lo largo de mi mismo cuerpo, de la cabeza a las plantas de los pies, pasando por los labios, las amígdalas, la tráquea, el embalse de mi ombligo, los muslos
y los tobillos.
Bajo la vista, el agua que engulle el desagüe parece igual de limpia y cristalina, casi había olvidado que la culpa no destiñe, la culpa es incolora, inodora y amarga.
Nunca me perdonaré el haberte perdido.
y los tobillos.
Bajo la vista, el agua que engulle el desagüe parece igual de limpia y cristalina, casi había olvidado que la culpa no destiñe, la culpa es incolora, inodora y amarga.
Nunca me perdonaré el haberte perdido.

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