Créeme, lo he intentado y no puedo, tus silencios me producen ansiedad, y también que me mires a los labios cuando te hablo, y que luego tú me hables y yo te mire a los ojos y después tú a mí, y yo a ti, como jugando los dos al tenis, y pensar en el futuro, pensar que mi futuro será la mitad del tuyo, pensar en caricias con vistas al interior de tu mundo, y esas noches de insomnio cuando mi cabeza se convierte en una hoja de Excel con su celda del Debe, con su Haber de dónde lo saco, con su Saldo negativo y su mañana dios dirá, y los versos que me quedan por escribirte, y esos cientos de relatos pendientes de inventarme para por ejemplo, viajar contigo a Detroit y besarte sin lengua en una fábrica de automóviles vacía.
Todo eso me produce ansiedad,
y cuando tengo ansiedad, fumo.
Todo eso me produce ansiedad,
y cuando tengo ansiedad, fumo.

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