jueves, 5 de diciembre de 2013

Divide tu cabeza en tantas celdas como quieras y llénalas por categorías: Tus miedos en una celda, el amor en otra, la empatía en otra, el egoísmo en otra y así sucesivamente hasta completar lo que crees que eres, tu esencia, tu experiencia, o como quieras llamarlo. Asocia, además, cada celda a personas o grupos de personas: Tus amigos en la celda de la amistad, tu pareja y tu familia en la celda del amor, los partidos políticos contrarios a tu ideología en la celda del odio, etc. Ahora cubre las paredes de cada celda con material aislante para que el frío o el ruido no puedan pasar de una celda a otra. También puedes reforzar cada muro con cuchillas, como en la frontera de Melilla. Conviene procurar que el matón de tu clase de la celda de los miedos no se cuele en la celda del perdón, (por ejemplo) y si consigue saltar, que se desangre ç
y muera en el intento.
Por último, asegúrate de forrar bien cada celda, 
sobre todo las del amor y la empatía, antes de abrir cualquier periódico, o de encender la tele, después sal a la calle y observa plácidamente el mundo que te rodea, para evitar sentirte implicado en otras vidas, usa tu sistema de celdas metiendo a cada cual en la celda que te convenga y cierra con llave. Observa a ese sin techo tirado en el suelo, pidiendo migajas muerto de frío, y arrástralo a tu celda del SPAM. ¡Descuida! si intenta saltar a la celda de la conciencia habrá cuchillas esperándole.
Lo bueno de este sistema, entre otras muchas ventajas, es que podrás seguir votando sin remordimientos al partido que está ayudando a incrementar la pobreza en España mientras favorece al poderoso que no eres 
pero que ansías ser.

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