jueves, 12 de diciembre de 2013

Algunas personas no saben o no pueden o no quieren estar solas porque en el fondo se sienten mitad de algo, como pieza inseparable de un conjunto, aunque esa mitad parezca no encajar del todo y entre ambas piezas se perciba cierta holgura y los demás también lo noten e incluso ellas también lo noten y disimulen porque es prioridad para ellas pasear con alguien aunque sea en silencio, sentir otra presencia, la paz de compartir la misma cama y duerman de espaldas al otro pero tranquilas porque el colchón y sus sueños estarán compensados, sin partes vacías, tranquilas porque al menos ambos saben que hay algo en común, la mutua comprensión de saberse afines en su miedo a la soledad, y con tal de evitar ese extremo vivirán con el miedo enquistado en sus huesos, quizá por eso no dejan huecos ni párrafos en sus vidas, sólo comas, porque igual que en este texto, después de los dos puntos sólo ansían un único punto: 
el punto y final.

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