Me siento como un viajero que espera en el andén equivocado a que llegue un tren que no me corresponde, sentado en el andén, sintiéndome culpable, además, por estar fumando justo debajo de un cartel de PROHIBIDO FUMAR. Entiendo que no se permita fumar en un andén, lo que no entiendo es a mí, y a la vista queda que contigo he vuelto a incumplir las normas ¿Cuántas veces me has perdonado? ¿Cuántas veces seguirás perdonándome? ¿Cuál es tu límite? ¿Cuál es el mío? ¿Cuántas veces he asumido, penitente, tus venganzas? Pero ¿Acaso alguien ajeno a ti o a mí tiene derecho a juzgarnos sin conocer los detalles? ¿Qué pesa más, un kilo de cebada o un kilo de lo nuestro?

No hay comentarios:
Publicar un comentario