sábado, 19 de octubre de 2013

Atento al potencial que supone soñar cada noche con aquello con lo que se piensa con insistencia, justo antes de dormirme, estuve recordando aquel día que fuimos a patinar sobre hielo en la primavera de 1979 y se me ocurrió hacerlo acompañado de un par de somníferos. En mis recuerdos aparecía feliz y borracho de amor, (aún desconocía como acabaría todo aquello) más terde, los somníferos hicieron su efecto: me dormí y tú entraste en mi sueño, entraste en mi mente y yo cerré todas las salidas y te dije que no volvería a pasar, que aquel desliz que tuve fue sin duda el mayor error de mi vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...