Seguro
que estaras disfrutando del sol por primera vez en muchos meses, con tú
cabeza apoyada en el respaldo de una hamaca y los ojos cerrados, de
esta forma la luz que penetra a través de tus párpados, hace que la
oscuridad de dentro no sea negra, sino naranja. Sonríes con los ojos
cerrados, como notando las cosquillas de los rayos en tú rostro, quizá
estes pensando en las plantas, en el milagro de la fotosíntesis, en tú
vida receptora, en la fuerza de la luz como terapia y que bien querrías
quedarte así para siempre, alimentarte a base de sol y echar raíces
desde tus pies, atravesando el asfalto y luego la tierra hasta quedarte
anclada, plantada en ese mismo instante y en ese mismo lugar, que las
raíces de tus plantas, de las plantas de tus pies, lo perforaran todo
hasta encontrar agua para luego absorberla y disociar sus nutrientes con
el sol de la flor de tú rostro. Yo en cambio, las únicas raíces que
conozco son cuadradas...

No hay comentarios:
Publicar un comentario