Llega tú recuerdo en torbellino,
vuelve en el otoño a atardecer
miro la cara del destino,
y mientras miro,
giro la cuchara de café...
Del último café
que tus labios con frío,
pidieron esa vez
con la voz de un suspiro...
Recuerdo tú desdén,
te evoco sin razón,
te escucho sin que estés.
"Lo nuestro terminó",
dijiste en un adiós
de azúcar y de hiel...
¡Lo mismo que el café,
que el amor, que el olvido!
Que el vértigo final
de un rencor sin porqué...
Y allí, con tú impiedad,
me vi morir de pie,
medí tú vanidad
y entonces
comprendí mi soledad..
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