miércoles, 24 de febrero de 2016


Nunca se me han dado bien los finales felices, los finales en general. Con lo fácil que sería empezar algo sin miedo a perder, sin la certeza de tener fecha de caducidad, sin guardar un adiós en el bolsillo. Tal vez no entiendas lo que digo, tú nunca has tenido miedo a perder, siempre alejas de tu vida a la gente antes de tener miedo. Sinceramente es un buen escudo para no sufrir… ¿Pero de verdad crees que vale la pena vivir sin dejar que la gente te toque el corazón aún a riesgo de que te lo destrocen?. Todos tenemos un pequeño escudo que nos ayuda a ser fuertes, pero tal vez el tuyo es demasiado grande y estás confundiendo fortaleza con soledad, que si…que si estás sola nadie puede hacerte daño pero te lo estás haciendo tu misma, y no hay mayor enemigo que ese.
Que si, que duele cuando algo se acaba, pero es peor quedarte con la duda, con el quizá, con ni si quiera tener la tranquilidad de haberlo intentado. Ese es tu problema, no sales a ganar por miedo a perder y no te das cuenta que así ya has perdido. ¿Sabes?… yo terminaré con el corazón roto en mil pedazos, tú, tendrás el corazón intacto, pero estarás sola.
Quédate con tu línea recta de sentimientos, que yo me subo a la montaña Rusa, que tal vez, sufra mucho más que tú , pero al menos; siento, me equivoco, río, me vuelvo a equivocar. Al menos… estoy vivo.
Tú siempre tendrás el corazón entero, pero nunca sabrás lo que es querer, ni que te quieran.
Vivirás solo por miedo a la soledad. Y qué triste, no?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...