Amistad
Con las velas de la amistad desplegadas,
listas para enfrentar
cualquier viento, cualquier tormenta,
así zarpamos tú y yo, amiga,
por las aguas turbulentas de la vida.
Primero hubo tiempos de soles y estrellas,
cada uno vació su tesoro en el otro,
y así supimos quienes éramos.
Pero luego la calma cedió
y los vientos soplaron fuertes
y pusimos a prueba todo lo que alguna vez
habíamos puesto en palabras.
La lucha fue cruenta e impiadosa,
el barco giró y ambos caímos al agua,
era difícil reconocernos en la noche
entre las olas, la lluvia y los truenos,
a veces parecía que estábamos solos,
pero luego nos veíamos, apenas a lo lejos
y un hilo de voz llegaba del uno al otro
con palabras blancas como palomas.
"Atravesaremos esto juntos".
La tormenta siguió y arrastró el barco
hasta el fondo helado del océano,
y nosotros, exhaustos, solo pudimos
aferrarnos a un pedazo de madera
para mantenernos a flote.
Pero el pedazo era demasiado pequeño
como para soportarnos a los dos,
así que nos miramos a los ojos
y en ese momento supimos
que había llegado la hora de la verdad
el instante preciso
en que la amistad se pone en juego.
Debajo de la lluvia, que aún caía,
no hicieron falta palabras
para saber exactamente
lo que debíamos hacer.
Emprendimos juntos el regreso,
el pequeño trozo de madera nos hizo ver
cuan grande era nuestra amistad.
Nos turnamos para flotar en la madera,
uno nadaba y el otro descansaba,
allí estaba encerrada
toda la filosofía de la amistad
cuando uno está caído
su amigo lo levanta, y viceversa.....
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