sábado, 25 de junio de 2011



Amistad

Con las velas de la amistad desplegadas,

listas para enfrentar

cualquier viento, cualquier tormenta,

así zarpamos tú y yo, amiga,

por las aguas turbulentas de la vida.

Primero hubo tiempos de soles y estrellas,

cada uno vació su tesoro en el otro,

y así supimos quienes éramos.

Pero luego la calma cedió

y los vientos soplaron fuertes

y pusimos a prueba todo lo que alguna vez

habíamos puesto en palabras.

La lucha fue cruenta e impiadosa,

el barco giró y ambos caímos al agua,

era difícil reconocernos en la noche

entre las olas, la lluvia y los truenos,

a veces parecía que estábamos solos,

pero luego nos veíamos, apenas a lo lejos

y un hilo de voz llegaba del uno al otro

con palabras blancas como palomas.

"Atravesaremos esto juntos".

La tormenta siguió y arrastró el barco

hasta el fondo helado del océano,

y nosotros, exhaustos, solo pudimos

aferrarnos a un pedazo de madera

para mantenernos a flote.

Pero el pedazo era demasiado pequeño

como para soportarnos a los dos,

así que nos miramos a los ojos

y en ese momento supimos

que había llegado la hora de la verdad

el instante preciso

en que la amistad se pone en juego.

Debajo de la lluvia, que aún caía,

no hicieron falta palabras

para saber exactamente

lo que debíamos hacer.

Emprendimos juntos el regreso,

el pequeño trozo de madera nos hizo ver

cuan grande era nuestra amistad.

Nos turnamos para flotar en la madera,

uno nadaba y el otro descansaba,

allí estaba encerrada

toda la filosofía de la amistad

cuando uno está caído

su amigo lo levanta, y viceversa.....

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