domingo, 26 de junio de 2011


Ese viento amargo
que te arrastra sin piedad
y te deja colgado
de la frialdad
entre los recovecos
de la oscuridad,
es el viento amargo
de los huracanes de ciudad,
es el viento triste y seco
de la soledad,
es el viento que recorre
mil calles sin piedad,
que te sigue los pasos
bajo un cielo de crueldad
y se pierde lejano
con las arrugas de la edad,
este viento amargo
que nos arrastra sin piedad,
es aquel viento profano
de los huracanes de ciudad.


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