
“Yo soy una mujer muy caprichosa,
y que me juzgue tú conciencia dejo:
Para poder saber si soy hermosa,
recurro a la franqueza de mi espejo.
Hoy, después de leer un poema tuyo
y consultar mi espejo alegremente,
como un hilo de plata vi una cana
perdida entre el flequillo de mi frente.
Para arrancarla, abrí mis cabellos,
sintiendo en mi alma dolorosas luchas;
¡¡ Y cuál fue mi sorpresa al ver en ellos
esa cana crecer con otras muchas !!
¿Por qué se pone mi cabello cano?
¿Por qué está mi cabeza envejecida?
¿Por qué cubro mis flores tan temprano
con las primeras nieves de la vida?
¡No lo sé! Yo soy tuya, yo te adoro
con fé sagrada, con el alma entera;
pero sin esperanza sufro y lloro...
¿Tiene también el llanto primavera?
Cada noche soñando un nuevo encanto,
vuelvo a la realidad desesperada;
soy mujer madura, es verdad, y sufro tanto,
que mi triste madurez está cansada.
Cuando pienso en lo mucho que te quiero
y llego a imaginar que no me quieres,
tiemblo de celos, y de orgullo muero
(Perdóname: Así somos las mujeres).
He cortado con mano cuidadosa
esos cabellos blancos que te envío:
son las primeras nieves de una rosa
que imaginabas llena de rocío.
Tú me has dicho: “De todos tus hechizos,”
lo que más me cautiva y enajena,
es la rubia cascada de tus cabellos
cayendo alrededor de tú cara morena..
Y yo, que aprendo todo lo que dices,
puesto que me haces tan feliz con ello,
he pasado horas tan felices
mirando cuán rubio es mi cabello.
Pero hoy no elevo dolorosa queja,
porque de ti no temo desengaños;
¿ Mis canas te dirán que ya está vieja
una mujer que cuenta
con más de 50 primaveras?
¿Serán, para tí amor, mis canas de nieve?
¿Quién a negarme sin piedad se atreve
que es una nieve que brotó del fuego?
¿Lo niegan los principios de la ciencia,?
Pues es una verdad de la experiencia,
cabeza que se quema se emblanquece..
Amar con fuego y existir sin calma,
soñar sin esperanzas de ventura,
dar todo el corazón y toda el alma
en un amor que es germen de alegría;
soñar la dicha llena de fantasía,
dejando que sea tuya esta limpia hada,
enemiga de necias presunciones,
cada cana que brota me la arranco,
y aunque empañe mis gratas ilusiones,
te mando, ya lo ves, un cabello blanco.
¿Lo guardarás? Es prenda de alta estima,
y es volcán este amor que te entrego:
“Tiene el volcán sus nieves en la cima,
pero fuego en sus entrañas.”
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