
A tí tristeza,
escarabajo de siete patas,
huevo de telaraña,
rata descalabrada,
esqueleto de perra:
Aquí no entras, no pasas,
anda y vuelvete
al sur con tú escoba,
o vuelve al norte
con tus dientes de culebra...
Aquí vive un poeta,
la tristeza no puede
entrar por esta puerta,
por las ventanas
entra el aire del mundo,
las rosas rojas nuevas
y los corazones nobles
con el amor por bandera...
No puedes, aquí no entras,
sacude tus alas de murciélago,
yo pisaré las pociones
que caen de tú mano,
yo barreré los trozos
de tú cadáver hacia
las cuatro puntas del viento,
yo te torceré el cuello,
te coseré los ojos,
cortaré tú mortaja
y enterraré la tristeza,
bajo la primavera de mi alma.
Cuando yo muera,
que tus manos cierren mis ojos
para que una vez más
sienta sobre mi
la frescura que cambió mi destino,
“Y otra cosa te pido”,
quiero que vivas mientras yo,
dormido, te espero,
quiero que tus oídos
sigan oyendo el viento,
que huelas el aroma del mar
y que percibas lo que yo siento...
Quiero que lo que amo siga vivo
y a ti te amé sobre todas las cosas,
por eso sigue tú floreciendo
haz todo lo que mi amor te ordena
y que se pasee mi sombra por tú pelo,
esta es la razón de este conjuro
y la razón de mi deseo.
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