miércoles, 12 de marzo de 2014

Somos la única especie incapaz de valerse por sí misma incluso años después de haber nacido, nuestro instinto inicial apenas se ciñe a la succión pero sólo si nos plantan un pecho entre los labios, o a llorar cuando sentimos hambre, frío, o dolor.
También somos la única especie sin una misión definida, al principio nadie sabe en qué empleará su vida, y algunos no llegarán a saber nunca: por o para qué están aquí. Vivir solo o en manada. Comandar la manada o dejarse llevar. A veces tú decides y otras veces son otros los que deciden por ti. A veces no te encuentras y otras veces son los otros quienes buscan hasta encontrarte. 
En parte todo depende del aprendizaje. Por eso es esencial educar bien a nuestros hijos. Hacerles comprender. Enseñarles el oficio de vivir la vida y protegerles, aunque nadie sepa exactamente hasta cuándo. Supongo que esa es la madre de todas las preguntas.


¿Hasta cuándo necesitamos ser protegidos?

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