Somos
la única especie incapaz de valerse por sí misma incluso años después
de haber nacido, nuestro instinto inicial apenas se ciñe a la succión
pero sólo si nos plantan un pecho entre los labios, o a llorar cuando
sentimos hambre, frío, o dolor.
También somos la única especie sin
una misión definida, al principio nadie sabe en qué empleará su vida, y
algunos no llegarán a saber nunca: por o para
qué están aquí. Vivir solo o en manada. Comandar la manada o dejarse
llevar. A veces tú decides y otras veces son otros los que deciden por
ti. A veces no te encuentras y otras veces son los otros quienes buscan
hasta encontrarte.
En parte todo depende del aprendizaje. Por eso es esencial
educar bien a nuestros hijos. Hacerles comprender. Enseñarles el oficio
de vivir la vida y protegerles, aunque nadie sepa exactamente hasta
cuándo. Supongo que esa es la madre de todas las preguntas.
¿Hasta cuándo necesitamos ser protegidos?

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