lunes, 21 de abril de 2014

Fue en plena calle, se encontraron de pura casualidad, él venía del dentista, y a ella le hacía gracia besar su boca medio dormida por la anestesia. Así que le besó y luego le dijo: Besarte es como besar a un medio muerto, sin embargo, le resultaba raro no sentir nada con la mitad de su boca, aunque no llegó a decir a qué mitad se refería: si a su mitad dormida, o a la despierta. (sucedió hace 3 semanas) Desde entonces he comenzado a sufrir la misma extraña sensación de aquel hombre, aunque en lugar de con los labios, escribiendo, ahora, cada vez que me planto delante de un teclado, noto medio cuerpo anestesiado, como si intentara besar las palabras y no sintiera más que la mitad de ellas.

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