La fiebre de un sábado azul
y un domingo con tristezas.
esquiva a mi corazón
y destroza mi cabeza,
y en tú carta, sólo un pálido adios
el reloj marca las doce,
cierro los ojos y veo el sol y el mar
y una vida trepidante, entonces
cambio lo amargo por miel
y la gris ciudad por rosas
me hace bien, tanto como mal.
me hace odiar, tanto como querer y más.
Cambiaste de tiempo y de amor
y de música y de ideas
pero en sí, nada más cambiarás
y un sensual abandono vendrá,
entonces llevaré el cañón a mi sien
apretando bien los dientes
cierro los ojos y veo
tú rostro en primavera
bang, bang, bang,
siempre igual,
los que no pueden más se van.
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