martes, 24 de mayo de 2011


La fiebre de un sábado azul

y un domingo con tristezas.

esquiva a mi corazón

y destroza mi cabeza,

y en tú carta, sólo un pálido adios

el reloj marca las doce,

cierro los ojos y veo el sol y el mar

y una vida trepidante, entonces

cambio lo amargo por miel

y la gris ciudad por rosas

me hace bien, tanto como mal.

me hace odiar, tanto como querer y más.

Cambiaste de tiempo y de amor

y de música y de ideas

pero en sí, nada más cambiarás

y un sensual abandono vendrá,

entonces llevaré el cañón a mi sien

apretando bien los dientes

cierro los ojos y veo

tú rostro en primavera

bang, bang, bang,

siempre igual,

los que no pueden más se van.








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