lunes, 5 de septiembre de 2011

Beso con trampa



Mi corazón fatigado

de luchar y de sufrir,

cuando escuchó

tú sosegada voz

de nuevo empezó a latir.

Fué como el lento regreso

de la muerte hacia la vida,

como quien despierta ileso

tras fatal caída,

en el beso con trampa

de alguna boca no querida.

Desfallecido de tanto

batallar y padecer,

llevando en los ojos llanto

y en el alma desencanto

llegué ante tí mujer.

Caí junto a tú regazo

y en él mi cabeza hundí,

y unidos en mudo abrazo

de nuevo atamos el lazo

que en mi locura rompí.

Ni reproches ni gemidos,

sólo frases de perdón

brotaron de tus labios empalidecidos

por tanta y tanta aflicción.



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