¡Que la vida iba en serio, eso lo comprendí más tarde! Yo, como todos los jóvenes, vine dispuesto a llevarme la vida por delante, quise dejar mi huella y marcharme entre aplausos, envejecer y morir para mi tan sólo eran las dimensiones del teatro. Pero ahora que ha pasado el tiempo una verdad desagradable asoma: envejecer y morir, son el único argumento de esta obra de teatro, llamada VIDA.
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