martes, 26 de junio de 2012

¡Que la vida iba en serio,
eso lo comprendí más tarde!
Yo, como todos los jóvenes,
vine dispuesto
a llevarme la vida por delante,
quise dejar mi huella
y marcharme entre aplausos,
envejecer y morir para mi
tan sólo eran
las dimensiones del teatro.
Pero ahora que ha pasado el tiempo
una verdad desagradable asoma:
envejecer y morir,
son el único argumento
de esta obra de teatro,
llamada VIDA.

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