jueves, 13 de febrero de 2014


Yo creo en la cultura del esfuerzo pero no en eso que llaman disciplina militar, eso de “la letra con sangre entra”, sólo sirve de muro de contención para los traumas, a un niño hay que educarle en la pasión por las cosas, en el ansia por descubrir y llenarle el coco de conocimientos prácticos y útiles. Hay que hacerle comprender que las matemáticas molan, que las ciencias molan y que la historia mola, en lugar de darle un sopapo cada vez que levanta la vista de un libro que memoriza como un papagayo. Tal vez a base de collejas el niño acabe estudiando algo que no le guste con el único propósito de ganar dinero, pero a todas luces ese niño acabará siendo un perfecto hijo de puta capaz de pisar al contrario, capaz de despedir a mil a golpe de firma con tal de aumentar su margen de beneficios. Quiero entender que la esencia humana no es eso, que la vida es aprender, descubrir y aportar. La vida es Manuel Elking Patarroyo, descubridor de la primera vacuna contra la Malaria, la vida es Shakespeare, Da Vinci, Volta, Freud, Pasteur. Y algo me dice que no estamos educando a nuestros hijos en esa precisa dirección..

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