INGRATITUD
Agachas tú mirada, y no quieres mirarme,
parpadeas sin expresión sincera en tus ojos;
¿Que hiciste que nada quieres contarme?
si, no hace falta… Lo leo en tu rostro,
¿Qué silencio embarga tú amargura,
que por dentro ya no oigo tú latir?
¿Qué pena sentirás en tú alma apagada,
que con tú grandeza, y viniendo de la nada,
otra vida quisiste vivir ?
Volveras a sentirte arrepentida,
y como otras veces, yo te perdonaré
porque me enseñaron a amar
a todo aquél que no sabe donde está su camino,
Te creíste reina del mundo, y navegaste
por senderos donde solo encontraste soledad.
Te diste cuenta que la vida es, otra cosa,
y a tus años, solo a tí pretendes engañar.
Pena la tuya, de ser como eres, ¡ Ingrata !
La riqueza y la sobriedad te engañan
y hasta amargura negra llevas por dentro.
Engañada en tú mismo pedestal de blanco mármol,
donde ya no se te venera, dejaste de amar
y ahora vives queriendo al mundo deslumbrar.
La ingratitud florece en uno mismo, sin apariencias,
y a traición no se puede comprar ni vender;
Tú misma te declaras culpable y vencida
y yo nada puede hacer
para que el cariño de este, tú amigo, pueda volver.
No hay comentarios:
Publicar un comentario