Si te digo que tiemblo
cuando leo poemas tuyos,
que mi corazón palpita
como si fuera a destiempo..
Si te digo que ahora,
me duele el cuerpo
por el deseo enorme
de besar tus labios,
quizás no lo creas y digas...
¿Me estará mintiendo?..
Y yo tan lejos tuyo
me estoy muriendo
por acariciar tú rostro,
enredarme en tu pelo,
ser reflejo en tus ojos,
desnudarte en silencio
y sentir poco a poco
como entro en tú cuerpo...
Si te digo que ahora
siento como un maremoto
que sacude mi sangre
y me remueve mis adentros
como ráfagas violentas
de fuerte viento,
quizás no lo creas y digas...
¿Me estará mintiendo?
pero esto que siento
no es más que el oleaje
de un sentimiento,
nacido aquella tarde
de cruel invierno,
cuando mi boca furiosa
con tú consentimiento,
arrancó de tus labios
como una uva madura
aquel beso.
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