Sentado en una playa miraba el ocaso
mientras la estrellas caían al mar
y el cielo sin luz agonizaba,
ví huellas que se dibujaban en la arena
y decidi seguirlas,
caminé horas y horas,
por lo que parecía un camino sin final,
pero por fin, a lo lejos divisé una silueta,
la silueta cada vez más clara
de una hermosa mujer de cabello rubio...
Me quedé mirándola,
pero no podía ver su rostro,
veía sus ojos pero no su cara,
veía sus labios pero no sus mejilas,
era solo un espejismo..
Quizas provocado,
por la irritante sed de amor
que hace delirar a tantos viajeros
que vagan por el desierto de la vida
buscando un oasis
con ese elixir mágico llamado amor,
muchos viajeros lo consiguen
y viven felices por siempre,
pero otros, solo vagan delirando
y besando espejismos,
como yo, un vagabundo eterno
que escribe poemas
al amor no conocido....
No hay comentarios:
Publicar un comentario