jueves, 20 de octubre de 2011

Mi canija


Canija,
algunos días
esta vida
me parece deshabitada
de sueño y alegrías
desde el norte futuro
hasta el sur pasado,
y entre todo este silencio
gris, duro,
azul desgastado…
a veces sé que me pierdo
y ando colgado
en los tejados
de mi torpe pasado…
y entonces
pienso en ti, Canija,
en tu sonrisa,
en tus prisas
y en tus manos;
entonces pienso
en tu mirada cotidiana
y esta vida insana
ya no me parece
tan deshabitada;
el norte es mi norte
y el sur me queda muy lejano;
el silencio me parece
una anécdota discreta,
un misterio, una canción…
cuándo pienso en ti, Canija,
mi corazón ciego
de impaciencia y de razón,
se dedica despacio
a forjar fuego y fantasía
con pedazos de amor,
y me apetece gritarle
al mundo entero
que tu amor es mi consuelo,
y que tú, mi Canija,
eres lo que más quiero...



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