domingo, 2 de octubre de 2011

Quizá



Quizás yo siempre miré

hacia el lado equivocado,

nunca al norte de tus ojos

ni al sur carmín de tus labios.

Quizás fué equivocada esa pertinaz

insistencia de mirar hacía

el este o el oeste de la nada,

buscando lo que tú tenías para

darme y yo no me daba cuenta...

Pero los caminos los

transitamos varias veces

en nuestra existencia,

miles de veces pasamos por el mismo río,

subimos la misma cumbre

y nos tropezamos con la misma piedra

cayendo en el mismo agujero,

por terquedad, estupidez,

por no mirar hacía otros

puntos cardinales

que no sean aquellos por los que nos

perdemos por obstinación.

Lo cierto es que hoy me doy cuenta

que siempre miré hacía otro lado,

que nunca me detuve

en el brillo que adornan tus ojos negros,

ni me tropecé con esas mejillas arreboladas

que ocultan a medias tú sonrisa,

que a pesar de escucharte tantas veces,

nunca me detuve a sentir

la melodía que encierran tus palabras.

Hoy sentado frente a tí,

detuve mi mirada en tú rostro,

aparque mis pupilas en tú cabello,

vi sus ondas rebeldes que

a pesar del tiempo y del fijador

persisten en caer sobre tú frente.

Me quedé prendado (otra vez)

del calor de tus palabras,

y despues cayeron mis ojos hasta tus manos..

De pronto caí en la cuenta

que en casi dos horas de contarnos

las experiencias del último cuarto de siglo,

no dejé de recordar

con melancolía anécdotas pasadas...

Y ahora que estoy aquí, sentado

frente a la pantalla de este solitario amigo

que es el ordenador,

tratando de plasmar mis pensamientos

con unas cuantas palabras,

me doy cuenta que en estos treinta años

siempre miré hacía el lado equivocado.....

Busqué en otros ojos

lo que tú me dabas y yo no veía,

en otra boca la dulzura

que tus palabras me daban y yo no sentía,

en otras manos la fuerza

que las tuyas me dieran tantas veces...

Busqué en otros cuerpos

el calor del sexo que solo el tuyo

con un simple abrazo

me daba con mayor intensidad.

Ahora que tus labios no dicen palabra,

ahora que tus ojos no me miran,

ahora que de otro te has enamorado,

ahora, me doy cuenta que siempre

miré hacia el lado equivocado...

Ahora que estoy

con las manos cruzadas en mi regazo,

vacías y mustias caí en la cuenta

que equivoqué el camino,

que ahora ya es tarde

para volver a desandarlo,

que si antes se cruzaron el tuyo y el mío

hoy son paralelos, lo leí en tus ojos,

lo descifré en tus palabras,,,

y ahora lo presiento en tú silencio...

Quizás siempre miré

la constelación equivocada,

nunca me detuve en el norte de tus ojos

ni me dirigí al sur carmín de tú boca,

me perdí en el este o el oeste de la nada

y busqué en otros cuerpos el calor

que solo el tuyo en un simple abrazo me daba...






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