Pienso en ese abuelo que camina despacio, veintitrés minutos desde su casa al supermercado que hay apenas cien metros más allá atravesando un pequeño parque, en el supermercado recorre unos pasillos sabidos de memoria, toma lo que vino a buscar comprobando bien el precio, y espera paciente en la cola hasta llegarle su turno, saluda a la cajera, le entrega el pack de cuatro yogures naturales
(la oferta del día), paga a la cajera con monedas, lo lleva justo, hasta los céntimos, y sale después caminando con sus yogures en la mano, en el paso de cebra frena un coche al verle dispuesto a cruzar, pero en esto él mueve su brazo, como tratando de decirle que no, que pase él mejor, que no se detenga y circule; él no tiene prisa y además le gusta ser cívico con los coches, ayudar en la medida de lo posible. Es un gesto tonto, apenas imperceptible ese de dejar pasar a un coche aunque él tenga preferencia, pero insisto en que no tiene prisa y prefiere no molestar y a la vez serle útil a alguien, que alguien le acabe levantando el brazo en señal de agradecimiento: gracias, buen hombre, por dejarme pasar (le dá a entender levantando el conductor el brazo) . Yo me atrevería a decir que se siente orgulloso de ello, que se siente bien consigo mismo, y al pasar el coche si no vienen más coches a los que hacerles lo mismo (pasen, pasen) continuará caminando, cruzando despacio el paso de cebra con apenas un pack de yogures naturales en la mano, satisfecho por algo que tal vez al resto le pase desapercibido.
(la oferta del día), paga a la cajera con monedas, lo lleva justo, hasta los céntimos, y sale después caminando con sus yogures en la mano, en el paso de cebra frena un coche al verle dispuesto a cruzar, pero en esto él mueve su brazo, como tratando de decirle que no, que pase él mejor, que no se detenga y circule; él no tiene prisa y además le gusta ser cívico con los coches, ayudar en la medida de lo posible. Es un gesto tonto, apenas imperceptible ese de dejar pasar a un coche aunque él tenga preferencia, pero insisto en que no tiene prisa y prefiere no molestar y a la vez serle útil a alguien, que alguien le acabe levantando el brazo en señal de agradecimiento: gracias, buen hombre, por dejarme pasar (le dá a entender levantando el conductor el brazo) . Yo me atrevería a decir que se siente orgulloso de ello, que se siente bien consigo mismo, y al pasar el coche si no vienen más coches a los que hacerles lo mismo (pasen, pasen) continuará caminando, cruzando despacio el paso de cebra con apenas un pack de yogures naturales en la mano, satisfecho por algo que tal vez al resto le pase desapercibido.

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