domingo, 13 de mayo de 2012


Nunca sabes cómo, pero una mañana cuando miras al cielo, por mucho que brille el sol en tú interior lo ves todo gris, eso me pasó a mí una mañana, ¿O fue una tarde? No lo sé, pero ¡Me pasó! Desde aquel día mi ánimo se tornó alicaído y cada paso que daba por el camino de la vida se convertía en un esfuerzo agónico, donde la palabra "Aliciente" había dejado de tener interes para mi, pero el gris dicen que es un color dinámico, que nunca se queda quieto y que sus matices poco a poco se van tornando al negro y así lo veía yo todo, negro azabache, un bonito y elegante color cuando no hablamos de esa perspectiva con la que uno ve la vida, la soledad ancló en mi y cuando me veía en el espejo, el tono de mi ánimo oscurecía mi alma y no era capaz de diferenciarla de mi sombra, hasta que…......
.. LLegaste tú, fué encontrarme contigo y dejar que algo tan simple como eso produjera en mi el mismo efecto que produciría el frotar la lámpara del genio de las mil y una noches. todas mis trabas, como por arte de magia fueron abandonándome y coloreándome por dentro y por fuera, especialmente en el momento en que fui consciente de que aniquilaste, para siempre esa soledad que me acompañaba y de que me transmitías con esa mirada serena todo lo que de maravilloso tiene la vida..

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