lunes, 14 de mayo de 2012


Soñé que dormía entre tus pechos
y que a esos dos grandes soles tiernos

yo saludaba con mordiscos de mendigo hambriento.

Que recorriendo despacio el camino de tú espalda

me dirigía cruzando el puente delicado de tú cuello

a hundirme tranquilo y desesperado

con todo el cuerpo en el trigal de tú cabello.
 
Soñé que en tú entrepierna habitaba
y que tus muslos eran mi campo de cacería

y cuando a mi cálida guarida regresaba

de sus humedades mi lengua ávida bebía.

Que la entrada de esa casa era tú pubis

que era como un suave campo de hierba
que yo recorría con mis manos inquietas.

Y que las colinas de tus nalgas 
eran los montes sagrados
donde iba a depositar mi ofrenda caliente

apurada, respetuosa e insolente

que tú imagen

de madre mujer y loba en celo

supo tejer hoy en mi mente....

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