lunes, 17 de septiembre de 2012



A veces reniego y no quiero amarte,
y otras me condeno hasta marchitarme,
reniego de tus ojos de miel y escarcha,
reniego de tú boca de miel colmada,
reniego de mis manos con huellas cansadas,
reniego del latido que te pronuncia,
del sonido del viento en la madrugada,
y del temblor de mis labios bajo la lluvia..
Pero a veces, a veces se me olvida,
simplemente se me olvida…
que tú ya no me amas,
y se me escapa un gemido tras la ventana,
que empaña de caricias la piel del alma,
te pienso y te retengo junto a mi cama
sabiendo que eres niebla sobre mi almohada,
y es que siempre tú recuerdo cobra vida
donde ayer murió mi alma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...