sábado, 1 de septiembre de 2012


Me desgarro porque presiento 
que sigues aquí dentro,
me lo anuncia el ritmo loco 
de este corazón cansado,
pájaro agorero que grazna 
a la vez que pronuncia tú nombre.
Y me pierdo por laberintos 
cerrados a cal y canto,
buscando huellas esquivas 
que me sirvan de guía,
detrás de pisadas 
que aniquilaron todo a su paso
y dejaron una estela 
de pasado y futuro incierto.
Las paredes frías arañan mi piel 
y al igual que entonces,
el aire envuelve la calma 
tras soñar con tú cuerpo.
Tan solo quedan ya jirones 
de bruma entretejidos
aparentando vestiduras 
de amantes por rasgar.
Veo desfilar un fantasma 
que lleva tú rostro,
que se deshace lentamente 
y que al hundir en él mis manos
tan solo aprisiono ausencia.
La humedad se arrastra 
a la par que mis pies descalzos,
el suelo canalla dibuja a mi lado 
el contorno de otros pies
y traza sombras que acompañan 
a mi sombra solitaria
como una astilla, 
que al clavarse
me recuerda que sigo vivo
arrancándome 
esa única gota de sangre 
que aún te debo.
Y de repente siento frío,,,
ese frío que atenaza las entrañas,
por ese ansia de saber que estás 
aunque te hayas ido,
solo me queda ese vacío 
que palpita en cada pulso al respirar,
y de tí,,, me habla…

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