Me desgarro porque presiento
que sigues aquí dentro,
me lo anuncia el ritmo loco
de este corazón cansado,
pájaro agorero que grazna
a la vez que pronuncia tú nombre.
Y me pierdo por laberintos
cerrados a cal y canto,
buscando huellas esquivas
que me sirvan de guía,
detrás de pisadas
que aniquilaron todo a su paso
y dejaron una estela
de pasado y futuro incierto.
Las paredes frías arañan mi piel
y al igual que entonces,
el aire envuelve la calma
tras soñar con tú cuerpo.
Tan solo quedan ya jirones
de bruma entretejidos
aparentando vestiduras
de amantes por rasgar.
Veo desfilar un fantasma
que lleva tú rostro,
que se deshace lentamente
y que al hundir en él mis manos
tan solo aprisiono ausencia.
La humedad se arrastra
a la par que mis pies descalzos,
el suelo canalla dibuja a mi lado
el contorno de otros pies
y traza sombras que acompañan
a mi sombra solitaria
como una astilla,
que al clavarse
me recuerda que sigo vivo
arrancándome
esa única gota de sangre
que aún te debo.
Y de repente siento frío,,,
ese frío que atenaza las entrañas,
por ese ansia de saber que estás
aunque te hayas ido,
solo me queda ese vacío
que palpita en cada pulso al respirar,
y de tí,,, me habla…
y de tí,,, me habla…

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