lunes, 3 de septiembre de 2012


Solo soy
la mitad de mi sombra,
no hay rama
que me brinde su cobijo,
mi día es una noche
con estrellas apagadas,
una raíz perdida
que me devora
y muerde
con su apetito de trueno..
Por eso a arañazos
me abro paso
buscando el aroma
de las flores de viento
pero la función continúa
alborotada de pupilas
con sus zapatos de tacón
y su discurso de rueda
sin sentido.
El sol a veces brilla
y celebra sus suspiros
de domingo
pero hay algo en mí
que no se mueve,
un cansancio repentino
de decadas
que transpira resinas
que no nutren
y retiene entre sus parpados
esa otra mitad,
mi mitad
de alguna sombra,
un circulo rojo
en la pared del olvido....

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