sábado, 6 de octubre de 2012




Como al fondo del mar baja
el buzo en busca de perlas,
la inspiración baja a veces
al fondo de mis tristezas
para recoger estrofas
empapadas con mis penas.
Y en cada uno de mis versos
viven, con vida siniestra,
mis deseos, mis temores,
mis dudas y mis creencias
qué por mucho que yo las ame,
o que por mucho que yo las lea,
solo son hojas arrancadas
al libro de mi existencia
como un jirón en una nube
o como el reflejo de una estrella..
Y cuando en mi noche sueño
con encantadoras quimeras,
tú imagen mi sueño invade
con tú extraña belleza
como los ángles blancos
de la Divina Comedia,
entonces, la realidad de la vida
inflexible, me despierta,
y quedo confuso y triste
sintiendo angustias supremas
como esas aves que huyen
en busca de la primavera
y en alta mar las sorprende
el furor de la tormenta.
Entonces escribo y escribo
con una ternura inmensa,
porque sólo cuando hago versos
mi alma llora y se queja,
y la inspiración se me hunde
en el mar de las tristezas
para recoger estrofas
empapadas en mis penas.
Y sin embargo, en el fondo,
cuántos dolores
se quedan sin expresión,
porque son tan intensos
que no caben en la idea,
porque son, deseos vagos,
aspiraciones inmensas,
alas que exploran espacios,
sueños de cosas eternas,
nostalgias de extraños mundos,
citas de las que no llegan...

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