martes, 30 de octubre de 2012

 
Para mi los bancos de los parques son como una válvula de escape, cuando me siento solo, salgo a dar un paseo, camino, no hablo. "Aclaro que no hablo solo". Pienso un poco, tal vez, pero no hablo solo jamás, y es verdad que busco los parques y es verdad que me gustan los bancos, últimamente me inclino más por los bancos que por los bares, o que por los cines o los viajes..Llego al parque y alguien se preguntará qué hago... Pues nada, bueno, pienso, y después preguntará: - ¿Que piensas? Simplemente respondo, nada, porque a eso voy al parque, al banco, a huir de la gente. y no pensar, sólo observo, me acomodo, saco un cigarro y me lo fumo. - ¿Y los niños? - Ellos no me molestan, le dan vida al parque con sus juegos, porque dime ¿Quién iría a un parque muerto? Yo no, por supuesto, un banco en el parque, tranquilo, esperando a los actores de lo cotidiano, un poco como una película con ansiedad, de eso se trata un banco en el parque, de la ansiedad, ansiedad por encontrarte con alguien, ansiedad de amor, ansiedad de una espera, ansiedad por la soledad o simplemente las ganas de abandonar la soledad de la mejor forma, porque es ahí donde la vida obtiene lentitud, donde todo lo que veo se parece a algo, una espera paciente para que pase algo, una cita diaria retando al azar, una búsqueda de algo, mejor aún, una búsqueda de alguien...Dicho esto ahora entenderas esa obsesión mía por los parques y sus bancos, porque me hipnotizan y me atrapan, porque cada vez que necesito huir o vomitar toda esa ansiedad que llevo acumulada en mi interior es precisamente en el banco de cualquier parque donde puedo hacerlo sin molestar a nadie...

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