domingo, 14 de octubre de 2012

Un laberinto aparece de repente
obstruyendo mi futuro,
mis ojos, ciegos al mirar de frente,
perciben el brillo de mi pasado oscuro,
pues la sombra de ayer ya no es tan densa
si desde el hoy en sombras se la piensa..
Y en este día de fatal amargura,
y de sal sobre mi herida,
es en mi espalda bloque de cemento,
es en mi mente calle sin salida.
Soy yo mi propio, absurdo laberinto,
mezcla de indiferencia y fiero instinto,
de certidumbre y de tenaz sospecha.
Confieso que tuve fé y esperanza,
tal vez porque en mi vida el pensamiento
durmió, sin advertir que en la balanza
intenté nivelarme con el viento,
y al despertar, hundido mi platillo,
vi mi lado desierto,
y en mi costado la hoja de un cuchillo
tanto más hondo cuanto más despierto.
Si dormir sin despertar pudiera,
y recordar olvidando lo olvidable,
ser más de hierro y ser menos de cera,
en torno a mí tan sólo vería verdades
hoy permutadas en banalidades
de tú fría mano, de tú insincera boca.
Tantas cosas que vimos y palpamos
las vemos ya sin autenticidad;
porque más que crearlas, las soñamos,
como soñamos la felicidad,
y al pretender ser francos y objetivos
observando el pasado,
descubriremos que el haber vivido
es la única herencia que nos ha dejado.
Yo no hice el pasado que quise,
el pasado me hizo a su manera,
y este presente hostil que ahora sufro
brota de mi mente a su manera,
recordando tú hermosura
y añorando tus caderas......

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