viernes, 5 de octubre de 2012

 
Explicando una tarde anatomía
un sabio profesor,
del corazón a sus alumnos daba
perfecta descripción, 
pero anonadado por sus propias penas
la lección olvidó;
y a riesgo de que loco le creyeran,
dijo con alterada voz:
Dicen, señores, exclamaba pálido,
que nadie consiguió
vivir sin esa víscera precisa.
!Error, extraño error!
Hay un ser de mi ser,
una hija mía,
que ayer me abandonó;
¡las hijas que abandonan a sus padres
no tienen corazón!
Y un estudiante que en el aula
se ocultaba en un rincón,
mientras los otros asombrados oyen
tan público dolor,
sonriendo a un amigo y compañero
le decía a media voz:
"¡Piensa que a su hija el corazón le falta...
y es que el no sabe que lo tengo yo'"

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...