Lo admito, el mensaje me sorprendió:
HOLA, CUANTO TIEMPO!!! T APTC UN CAFE?
Aquel mensaje enviado a mi movil era de LOW, una (AMIGA) que no veía
desde hacía muchísimo tiempo.
decía el mensaje.
Low y yo mantuvimos una de esas relaciones
fugaces pero intensas, apenas un par de meses compartiendo risas y ganas, rompimos en mil pedazos
por un simple error de forma. Yo era fiel a aquella cita de Gabriel García
Márquez Todos deberíamos tener tres vidas:
"La pública, la privada y la secreta”
Pero ella no supo o no pudo entender la diferencia
"La pública, la privada y la secreta”
Pero ella no supo o no pudo entender la diferencia
entre
“privada” y “secreta”, y ahí acabó todo.
Sin dolor, escaso dolor, digo esto porque poco, muy poco tiempo después de aquello supe con punzadas en el
hígado que me había reemplazado por otro (puto Facebook),
y hasta hoy.
Lo primero que pensé al recibir aquel mensaje fue que había
roto con el maromo ese, me metí en su Facebook y comprobé que efectivamente, ya no estaban esas fotos donde aparecían juntos (las había borrado), y su estado volvía a ser el de “soltera” en busca de “amistad”.
Entonces guardé mi corazón podrido de orgullo en la guantera de mi pecho y respondí:
A LAS 8 EN EL BAR DE TODAS AQUELLAS TARDES.
Me contestó al instante: ALLI ESTARE
Cuando llegó la hora allí
estaba ella, al otro lado del cristal, tomando una cerveza y fumando
(¿No lo había dejado?)tan guapa como siempre.
Comencé a recordar nuestras tardes de sexo tibio y de cuerpos como mapas sin brújula (en realidad se llamaba, "que importa eso", yo la llamaba Low por sus “bajas” pasiones) y pensando en esto, de súbito, me entró el pánico, podría volver a pasar lo mismo, pensé. ¿Cómo sería el sexo después de todo aquel tiempo transcurrido? Aceleré el paso y me marché de allí, ¡ufffff! volver a penetrarla habría sido como insertar una tarjeta de memoria en su correspondiente ranura.
(¿No lo había dejado?)tan guapa como siempre.
Comencé a recordar nuestras tardes de sexo tibio y de cuerpos como mapas sin brújula (en realidad se llamaba, "que importa eso", yo la llamaba Low por sus “bajas” pasiones) y pensando en esto, de súbito, me entró el pánico, podría volver a pasar lo mismo, pensé. ¿Cómo sería el sexo después de todo aquel tiempo transcurrido? Aceleré el paso y me marché de allí, ¡ufffff! volver a penetrarla habría sido como insertar una tarjeta de memoria en su correspondiente ranura.
LO SIENTO LOW, PERO NO PUEDO.

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