Besar o ser besado
es confiar en otros labios, saber o ser sabido que serán bien
recibidos, tratados como crees que se merecen: La otra boca no morderá
tú boca, y si lo hace, será con intención y con mesura. Besar es
luchar por las ganas del otro, desenredar sus dudas con la punta de la
lengua, o dejarte llevar como en un tango. Un beso en la cola del Inem
te dice eh, tranquilo, estoy aquí contigo, junto a ti, o el beso casto
ante un altar: Te regalo mis labios para el resto de tus días.
Pero también hay besos desesperados, besos eléctricos cuya factura acabarás pagando, y besos que enmascaran mentiras, de labios tensos y ojos cerrados, como si cerrando los ojos acallaras las voces de dentro, y besos de culpa, y de perdón, y de socorro. Y besos imaginarios, son aquellos que te mueres por dar pero no puedes, o no debes, labios escondidos en tú mente que no son ni serán nunca nada tuyo, y tú te quedarás con esa imagen grabada en la memoria del tacto de tú boca.
Pero también hay besos desesperados, besos eléctricos cuya factura acabarás pagando, y besos que enmascaran mentiras, de labios tensos y ojos cerrados, como si cerrando los ojos acallaras las voces de dentro, y besos de culpa, y de perdón, y de socorro. Y besos imaginarios, son aquellos que te mueres por dar pero no puedes, o no debes, labios escondidos en tú mente que no son ni serán nunca nada tuyo, y tú te quedarás con esa imagen grabada en la memoria del tacto de tú boca.

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