lunes, 6 de enero de 2014


Es cansado actuar como si el mundo se acabara cada viernes, pero tambien intenso, ayer pensé en llamarte para decirte: Hagámoslo todo hoy, pero supliendo otros cuerpos, ¿Quien quiere ser siempre la misma persona en su propia vida? Leemos libros para jugar a ser otros durante un puñado de páginas, vemos películas y empatizamos con el personaje, incluso lloramos sus lágrimas o reímos desde dentro de sus bocas. Entonces ¿Por qué no volcar todo esto en la vida real? ¿Por qué no jugar a vivir la vida de otros y matarlos mañana? Hoy seré tímido. El sábado un solterón. El domingo iré a misa aun sin ser creyente. El lunes me enamoraré perdidamente de la primera mujer con la que me cruze. El martes la engañaré con cualquier otra en uno de esos clubs de alterne. El miércoles seré deportista. El Jueves poeta. Y al viernes siguiente haré balance y no me arrepentiré de nada; porque yo no soy ninguno de esos siete, ni aquellos mis mundos sino otros que explotaron al final de cada noche (y cada sueño un bypass entre uno de esos mundos y el siguiente). ¿No estás cansada de ser siempre tú misma, la misma vida (sólo hay una, dirás), los mismos amigos y la misma media naranja hasta que la muerte (sólo hay una, dirás) os separe? ¿No va siendo hora de dejar de ser predecible para tu entorno, de jugar al despiste, de enviudar por un rato?

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