Es cansado actuar como si el mundo se acabara
cada viernes, pero tambien intenso, ayer pensé en llamarte para decirte:
Hagámoslo todo hoy, pero supliendo otros cuerpos, ¿Quien quiere ser
siempre la misma persona en su propia vida? Leemos libros
para jugar a ser otros durante un puñado de páginas, vemos películas y
empatizamos con el personaje, incluso lloramos sus lágrimas o reímos
desde dentro de sus bocas. Entonces ¿Por qué no volcar todo esto en la
vida real? ¿Por qué no jugar a vivir la vida de otros y matarlos mañana?
Hoy seré tímido. El sábado un solterón. El domingo iré a misa aun sin
ser creyente. El lunes me enamoraré perdidamente de la primera mujer con
la que me cruze. El martes la engañaré con cualquier otra en uno de
esos clubs de alterne. El miércoles seré deportista. El Jueves poeta. Y
al viernes siguiente haré balance y no me arrepentiré de nada; porque yo
no soy ninguno de esos siete, ni aquellos mis mundos sino otros que
explotaron al final de cada noche (y cada sueño un bypass entre uno de
esos mundos y el siguiente). ¿No estás cansada de ser siempre tú misma,
la misma vida (sólo hay una, dirás), los mismos amigos y la misma media
naranja hasta que la muerte (sólo hay una, dirás) os separe? ¿No va
siendo hora de dejar de ser predecible para tu entorno, de jugar al
despiste, de enviudar por un rato?

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