martes, 7 de agosto de 2012

Cuenta una vieja leyenda Sioux que una vez llegaron hasta la tienda del hechizero dos jóvenes, Búfalo gris, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Blanca la hija del Jefe  y una de las más hermosas mujeres de la tribu.
Nos amamos, dijo el joven.
Y queremos casarnos, dijo ella, y nos queremos tanto que queremos que nos haga un hechizo o un conjuro, algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos, y que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta el día de nuestra muerte.
¡Por favor, repitieron!  ¿hay algo que podamos hacer?
El viejo hechizero los miró y se emocionó al verlos tan jóvenes, tan enamorados y tan anhelantes en espera de su palabra.
Hay algo... dijo el viejo después de una larga pausa, pero no sé...es una tarea muy difícil y sacrificada.
No importa, dijeron los dos, lo que sea, ratificó Búfalo Gris.
Bien, dijo el brujo, Nube Blanca, Vé el monte al norte de nuestra aldea, deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte, si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena. ¿Comprendiste?
La joven asintió en silencio.
Y tú, Búfalo Gris, siguió el brujo, deberás escalar la Montaña del Trueno, cuando llegues a la cima buscaras la más brava de todas las águilas y solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin herirla y traerla ante mi, el mismo día en que vendrá Nube Blanca...¡Salgan ahora!.
Los jóvenes se miraron con ternura y después de una fugaz sonrisa salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte, él hacia el sur....
El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas.
El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas, los jóvenes lo hicieron y expusieron ante la aprobación del viejo las aves cazadas, eran verdaderamente hermosos ejemplares, sin duda lo mejor de su extirpe.
¿Volaban alto? preguntó el brujo.
Sí, sin duda ¿Y ahora, preguntó el joven, los mataremos y beberemos de su sangre?
No, dijo el viejo, ¿Los cocinaremos y comeremos su carne? propuso la joven,
no, repitió el viejo, harán lo que les digo, cojan las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero y cuando las hayan atado, suéltenlas y que vuelen libres.
El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros, el águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero solo consiguieron revolcarse en la tierra, unos minutos después, irritadas por la incapacidad de volar las aves arremetieron a picotazos entre si hasta lastimarse.
¡Este es el conjuro! Jamás olviden lo que han visto, son ustedes como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano empezarán a lastimarse el uno al otro.
Si quieren que el amor entre ustedes por siempre perdure, VUELEN JUNTOS PERO JAMÁS ATADOS..

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...