LA PRUDENCIA, LA DULZURA, EL VALOR,
LA TEMPLANZA, LA CONTINENCIA,
LA JUSTICIA,
LA LIBERALIDAD, LA GRANDEZA DE ALMA
La dulzura es la virtud de la parte apasionada.
El valor es aquella virtud de la misma parte del alma que nos hace desechar los. terrores que inspira la muerte.
La templanza es la virtud de la parte deseable que nos hace insensibles al goce de los placeres culpables.
La continencia es la virtud de esta misma parte que, con el auxilio de nuestra razón, sujeta los deseos que nos arrastran hacia los placeres culpables.
La justicia es la virtud del alma que nos obliga a dar a cada uno lo que corresponde, según su mérito.
La generosidad es aquella virtud del alma que nos enseña a gastar lo conveniente en cosas bellas y grandes.
La magnanimidad es aquella virtud del alma que nos enseña a soportar, como conviene, la buena y la adversa fortuna.
LA SINRAZÓN, LA IRASCIBILIDAD,
LA COBARDÍA,
LA INCONTINENCIA, LA INTEMPERANCIA,
LA INJUSTICIA, LA ILIBERALIDAD,
LA BAJEZA DE ALMA
La sinrazón es el vicio de la parte racional, y suele ser la causa de la desgracia de los hombres.
La irascibilidad es el vicio de la parte apasionada que se deja llevar sin oponer la menor resistencia a la cólera.
La cobardía es el vicio de esta misma parte que nos hace accesibles al terror, sobre todo al que produce la muerte.
La incontinencia es el vicio de la parte deseable, que nos arrastra a los placeres culpables.
La intemperancia es el vicio de la parte deseada, que nos obliga a ceder contra razón al deseo ciego de gozar los placeres culpables.
La injusticia es el vicio del alma, que hace que los hombres pretendan más de lo que se les debe.
La ¡liberalidad es el vicio del alma, que nos lleva a adquirir ganancias, cualquiera que sea su origen. En fin, la pequeñez de alma o pusilanimidad es el vicio que nos hace incapaces de soportar como conviene la buena o la mala fortuna...


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